Una imagen captada desde el espacio y publicada por el Observatorio de la Tierra de la NASA muestra una zona de color rojo intenso en la cordillera de Sulaiman, situada entre Pakistán y Afganistán. Aunque el tono puede llamar la atención, no se debe a un mineral específico, sino a la vegetación resaltada mediante una composición en falso color.
La imagen también permite observar estructuras geológicas relacionadas con la colisión entre las placas tectónicas de India y Eurasia, un proceso que comenzó hace decenas de millones de años y contribuyó a modelar el relieve de Asia.
Hace aproximadamente 60 millones de años, la placa india se desplazó hacia el norte y terminó colisionando con Eurasia. La interacción entre ambas placas provocó la compresión y deformación de la corteza terrestre, procesos vinculados con la formación del Himalaya y otras cordilleras asiáticas.
Un paisaje geológico visible desde el espacio
El instrumento ASTER, instalado a bordo del satélite Terra de la NASA, captó la región en 2011. Sus sensores registran información en distintas longitudes de onda, incluidas las del espectro visible y el infrarrojo cercano. Al combinar estos datos en una imagen de falso color, la vegetación aparece en tonos rojos, mientras que las diferencias entre las superficies permiten distinguir características del terreno.
La imagen también revela pliegues y fallas formados por las fuerzas tectónicas que actúan sobre la corteza terrestre. Estas estructuras ayudan a los geólogos a reconstruir la evolución de la región y comprender cómo la colisión continental modificó el paisaje.
Al este de Murgha Kibzai se observa una estructura conocida como abanico imbricado, formada por capas de roca superpuestas y desplazadas a lo largo de fallas. Las variaciones de color y textura permiten diferenciar algunas unidades geológicas.

Las huellas de la colisión entre India y Eurasia
La cordillera de Sulaiman forma parte de una extensa zona de deformación vinculada con la convergencia de las placas india y euroasiática. La presión acumulada durante millones de años plegó y fracturó las rocas, dando lugar a las estructuras que hoy pueden observarse desde el espacio.
Las imágenes satelitales ofrecen una herramienta para estudiar estas formaciones a gran escala y relacionarlas con los procesos tectónicos que dieron origen al relieve actual. Sin embargo, para interpretar con precisión la composición de las rocas y la historia de las fallas, los investigadores también recurren a estudios geológicos sobre el terreno.
El análisis de la cordillera de Sulaiman contribuye a comprender mejor la evolución tectónica de Asia y los procesos que continúan transformando la superficie terrestre.













