La NASA utiliza observaciones satelitales para estudiar la proliferación de sargazo en el océano Atlántico, un fenómeno que afecta a las costas del Caribe y de otras regiones cercanas. Estas macroalgas forman grandes acumulaciones que pueden desplazarse desde el Atlántico tropical hasta el mar Caribe y el golfo de México.
El fenómeno está relacionado con el crecimiento del Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico, cuya expansión se observa desde 2011.
Cuando estas algas llegan a las playas en grandes cantidades, su descomposición puede generar malos olores y afectar a los ecosistemas costeros y a las actividades turísticas.
Impacto ambiental y turístico
En junio de 2026, el golfo de México registró alrededor de cinco millones de toneladas métricas de sargazo, una cifra récord. Ese mismo mes, el mar Caribe también alcanzó máximos históricos, según los datos analizados por científicos de la Universidad del Sur de Florida y difundidos por la NASA.
En las costas, la acumulación de estas algas puede reducir la luz que llega a los corales y las praderas marinas. Además, cuando el sargazo se descompone en las playas, libera sulfuro de hidrógeno, un gas que produce un olor desagradable y puede perjudicar la actividad turística.

En Quintana Roo, México, las autoridades prevén que la cantidad de sargazo que llegue al litoral alcance las 119.000 toneladas durante 2026. La situación exige esfuerzos de limpieza y medidas para contener las algas antes de que alcancen las playas.
¿Qué medidas se están tomando?
Las autoridades mexicanas han reforzado las tareas de retirada del sargazo y desplegado barreras de contención para reducir su llegada a las costas. También se estudian alternativas para aprovechar esta biomasa en la elaboración de productos como fertilizantes y otros materiales, aunque su aplicación a gran escala todavía presenta dificultades.
El seguimiento satelital permite observar la distribución de las algas en grandes extensiones del océano y ayuda a anticipar las zonas que podrían verse afectadas. Sin embargo, las corrientes marinas y los vientos modifican su desplazamiento, por lo que las previsiones deben actualizarse de manera constante.
La proliferación de sargazo representa un desafío ambiental y económico para las regiones costeras. Aunque estas algas también cumplen funciones ecológicas en mar abierto, su acumulación excesiva cerca de la costa puede dañar los hábitats marinos y afectar al turismo. Por eso, combinar el monitoreo satelital con medidas de gestión y aprovechamiento sostenible resulta fundamental para reducir sus efectos.













