Una imagen captada desde la Estación Espacial Internacional (EEI) llamó la atención por mostrar una curiosa formación con forma de corazón y tonalidad rosada en la provincia de Buenos Aires, Argentina.
La fotografía fue tomada en enero de 2024 durante la Expedición 70 con una cámara Nikon D5 de alta resolución.
La imagen muestra una zona de las Salinas Las Barrancas, cerca de Bahía Blanca, donde las condiciones naturales dieron origen a esta llamativa figura, visible incluso desde cientos de kilómetros de altura.
¿Por qué la salina tiene un color rosado?
El color no es artificial ni producto de un fenómeno extraordinario. Se debe a la elevada concentración de sal y a la presencia de microorganismos halófilos, capaces de vivir en ambientes extremadamente salinos.

Estos organismos producen pigmentos, como los carotenoides, que les ayudan a protegerse de la intensa radiación solar y del estrés ambiental.
Como resultado, ciertas áreas de la salina adquieren una tonalidad rosada cuya intensidad puede variar según la época del año, la evaporación del agua, la temperatura y la concentración de sal.
La forma de corazón, por su parte, es una coincidencia geográfica creada por la disposición natural de las lagunas y los depósitos de sal. Vista desde el suelo puede pasar desapercibida, pero desde el espacio resulta mucho más evidente.

Un laboratorio natural para la ciencia
Además de su atractivo visual, las Salinas Las Barrancas representan un entorno de interés para la investigación científica.
Los microorganismos que habitan estos ambientes permiten estudiar cómo la vida logra adaptarse a condiciones extremas, un campo de investigación que también resulta relevante para la astrobiología.
Los científicos consideran que este tipo de ecosistemas puede ofrecer pistas sobre cómo podrían sobrevivir organismos en otros planetas o lunas con condiciones similares, como Marte o Europa, uno de los satélites de Júpiter.
La importancia de las imágenes desde el espacio
Las fotografías obtenidas por los astronautas a bordo de la EEI no solo muestran paisajes llamativos. También sirven para monitorear cambios en la superficie terrestre, seguir la evolución de humedales, glaciares y costas, y aportar información útil para investigaciones ambientales y geológicas.
La imagen de las Salinas Las Barrancas es un ejemplo de cómo la observación desde el espacio puede revelar detalles difíciles de apreciar desde la superficie.
Más allá de su singular forma de corazón, esta formación destaca por las características naturales que le dan su color y por el valor científico que representa para el estudio de los ambientes extremos de la Tierra.









