Una sonda de la NASA registró el rastro que dejó en la superficie lunar el choque de una etapa del cohete Falcon, de SpaceX. La sonda orbitó la zona y obtuvo imágenes que permiten comparar cómo se veía el terreno antes y después del golpe.
Según los datos difundidos, la pieza impactó contra el satélite natural a 8.700 km/h. Ese fragmento llevaba más de un año dando vueltas por el espacio antes de precipitarse contra el suelo Lunar.
Cráter dejado por el cohete Falcon en la Luna
El Orbitador de Reconocimiento Lunar tomó fotografías del hueco recién formado, que tiene 18 metros de ancho y menos de 3 metros de profundidad.
Desde el hoyo se extienden franjas oscuras y claras con forma parecida a alas de mariposa. Las zonas más oscuras corresponden a material que estaba cerca de la superficie.
El material cercano a la superficie estuvo expuesto durante milenios al viento solar, a los rayos cósmicos y a golpes de micro meteoritos. Los tramos más luminosos, en cambio, muestran tierra y piedra que estaban enterradas y salieron disparadas por el choque.
La maniobra para captar la imagen
El registro se logró una semana después de la colisión, cuando el aparato pasaba a 96 kilómetros de altura y a 1,6 kilómetros por segundo de velocidad.
El equipo de control tuvo que inclinar el instrumento para que las cámaras enfocaran justo el punto del impacto. El satélite artificial da una vuelta completa alrededor de los polos cada dos horas mientras el propio astro gira debajo de su trayectoria.
Pasaron seis días antes de que la zona del choque quedara dentro del campo de visión de las cámaras.
Otro país llegó primero a fotografiar la zona
Antes de que la nave estadounidense captara sus tomas, el dispositivo surcoreano Danuri ya había enviado las primeras imágenes del área afectada. Ambos aparatos permiten a los equipos científicos documentar la zona y reconstruir con precisión el tamaño y la forma de la marca dejada por el cohete.













