Un grupo de medicamentos usado a diario para controlar la presión arterial podría estar asociado a un deterioro mayor de los riñones en personas con diabetes tipo 2. La advertencia surgió de un análisis presentado en el 63º Congreso de la Asociación Europea de Nefrología.
Con datos de más de 31 mil pacientes, el análisis se centró en los bloqueadores de los canales de calcio dihidropiridínicos, recetados con frecuencia como segunda opción para quienes ya tienen daño renal ligado a la diabetes.
Quienes combinaban esos fármacos con las terapias estándar mostraron un riesgo 33% mayor de sufrir complicaciones graves relacionadas con la función de filtrado.
Medicamentos para presión arterial y deterioro renal en diabéticos
El equipo revisó información de adultos monitoreados entre 2016 y 2021. Todos recibían tratamientos considerados de base para proteger los riñones, como los inhibidores del sistema renina-angiotensina y los inhibidores de SGLT2.
Una parte de ese grupo también tomaba los bloqueadores de calcio evaluados en el trabajo. Después de ajustar las diferencias clínicas entre los participantes, el equipo observó que quienes usaban ese tipo de fármaco presentaron mayor probabilidad de empeoramiento significativo, durante casi tres años y medio de seguimiento. Entre las complicaciones registradas figuran una caída de al menos 40% en la capacidad de filtrado y el avance hacia etapas que exigen diálisis o trasplante.
Cómo actuaría el medicamento en el cuerpo
Timna Agur, autora del estudio, explicó en un comunicado que estos fármacos se usan ampliamente como segunda línea contra la presión alta en pacientes con daño renal por diabetes. «Nuestros resultados levantan dudas sobre si son siempre la mejor elección en este contexto», afirmó la investigadora.
Los riñones de una persona con enfermedad renal diabética ya trabajan bajo una presión interna elevada dentro de sus estructuras de filtrado. El fármaco analizado tendería a relajar más los vasos que llevan sangre hacia esas estructuras que los que la drenan.
Lo que generaría un desequilibrio capaz de agravar el daño existente.
Qué implica esta señal para el tratamiento
Los propios responsables del trabajo aclaran que se trata de un estudio observacional, por lo que no permite afirmar que el medicamento provoque directamente el deterioro renal.
Aun así, consideran que la asociación amerita atención dado el uso extendido de este tipo de fármaco entre pacientes con diabetes. La diabetes tipo 2 combina resistencia a la insulina con niveles elevados de glucosa en la sangre.
Y suele relacionarse con la obesidad y el paso de los años. El control de la enfermedad requiere fármacos para regular la glucemia y, en algunos casos, aplicación de insulina. Los cambios en la alimentación y en la actividad física diaria son esenciales para controlar la enfermedad.













