Un estudio científico ha revelado que un solo verano especialmente cálido puede provocar efectos que se extienden durante varias generaciones de arañas, al alterar la composición de las bacterias que viven en su organismo.
La investigación, realizada por científicos de la Hebrew University of Jerusalem (HUJI), analizó cómo el aumento temporal de la temperatura afectó a poblaciones de arañas enanas (Mermessus fradeorum) recolectadas en campos de alfalfa de Kentucky, Estados Unidos.
Los resultados mostraron que la exposición al calor modificó su microbioma y tuvo consecuencias en la descendencia.
¿Cómo influye el calor en estas arañas?
Las arañas estudiadas albergan hasta cinco tipos de bacterias heredadas de madre a cría. Entre ellas se encuentra Wolbachia, un microorganismo conocido por alterar la reproducción de numerosos invertebrados.
En esta especie, Wolbachia puede feminizar a individuos con genética masculina, favoreciendo la aparición de hembras funcionales y aumentando así sus posibilidades de transmitirse a la siguiente generación.

Durante el experimento, los investigadores expusieron a arañas jóvenes a temperaturas de entre 27 y 28 °C durante una generación.
Posteriormente, observaron que las generaciones siguientes, criadas nuevamente en condiciones más frescas, comenzaron a producir una mayor proporción de machos, incluso sin haber estado expuestas al calor.
El papel del microbioma
Los investigadores atribuyen este efecto a cambios en el equilibrio de las bacterias presentes en las arañas. Tras el periodo de altas temperaturas, la presencia de Wolbachia aumentó inicialmente, pero con el paso de las generaciones otras bacterias del microbioma ganaron protagonismo.
Este cambio redujo la influencia de Wolbachia sobre la determinación del sexo y permitió que reaparecieran más machos en la descendencia.
Según los autores, los resultados muestran que un episodio breve de calor puede generar efectos duraderos sobre el microbioma y la reproducción de una especie, incluso después de que las condiciones ambientales vuelvan a la normalidad.
El estudio también aporta nuevas pistas sobre la relación entre el cambio ambiental, los microorganismos y la evolución de distintas especies, un campo que continúa siendo objeto de investigación.









