Científicos han detectado una nueva acumulación de magma bajo la caldera Kikai, un sistema volcánico submarino situado al sur de la isla japonesa de Kyushu. El hallazgo aporta información sobre la evolución de esta estructura, que experimentó una gran erupción hace aproximadamente 7.300 años.
Mediante estudios sísmicos, los investigadores identificaron material parcialmente fundido a profundidades de entre 2,5 y 6 kilómetros bajo el lecho marino. Los resultados permiten estudiar cómo se reorganiza el sistema magmático miles de años después de una erupción de gran magnitud.
El episodio conocido como erupción Kikai-Akahoya fue uno de los eventos volcánicos más importantes del Holoceno en Japón. Se estima que expulsó un volumen considerable de material, modificó el entorno y contribuyó a la formación de la caldera que hoy estudian los científicos.
Qué significa la acumulación de magma
La presencia de magma bajo la caldera indica que el sistema volcánico continúa experimentando procesos geológicos. Sin embargo, la acumulación de material fundido no significa que se esté preparando una erupción a corto plazo.
Para evaluar el comportamiento de un volcán, los investigadores necesitan analizar otros indicadores, como la actividad sísmica, las deformaciones del terreno y los cambios en las emisiones de gases. El seguimiento de estos factores permite comprender mejor la evolución del sistema y detectar posibles señales de cambios en su actividad.
Cómo estudiaron el interior de la caldera
Para investigar la estructura subterránea, los científicos desplegaron 39 sismómetros en el lecho marino y utilizaron fuentes de aire comprimido para generar ondas acústicas.

Al propagarse por las distintas capas del subsuelo, estas ondas cambian de velocidad según las propiedades de los materiales que atraviesan. El análisis de esas variaciones permitió identificar zonas compatibles con la presencia de rocas calientes y material parcialmente fundido.
Los datos aportan información sobre la distribución del magma bajo la caldera y ayudan a reconstruir los procesos que ocurren en su interior.
Qué investigarán los científicos
El hallazgo permitirá profundizar en el conocimiento de los sistemas volcánicos que permanecen largos períodos sin registrar grandes erupciones. Estudiar la acumulación de magma y los cambios que experimenta con el tiempo puede contribuir a mejorar los modelos sobre la evolución de estos sistemas.
Aunque la investigación no demuestra que exista una erupción inminente, el seguimiento de la caldera Kikai sigue siendo importante para comprender su comportamiento y evaluar los riesgos volcánicos de la región.













