Arqueólogos hallaron en el Desierto del Sáhara una estructura funeraria única de casi 55 metros de largo, construida entre 4.100 y 4.400 años atrás, durante el Neolítico final. El monumento, ubicado en Lawash el Telli y conocido como tumba con antenas, presenta características que lo diferencian de los sepulcros circulares típicos de esa época.
La datación ofrece una referencia cronológica para entender las prácticas funerarias en el norte de África. El hallazgo conecta esta tumba milenaria con grabados rupestres y monumentos antiguos dispersos en la región del Sahara Occidental.
La estructura única del monumento
El núcleo del túmulo consiste en un montículo ovalado de 12,5 metros construido con losas de caliza local apiladas sin argamasa. Dos filas de piedras se extienden hacia el este desde esta estructura central y forman lo que los arqueólogos denominan antenas. Las hileras parten separadas y se acercan gradualmente, aunque nunca llegan a tocarse.
El conjunto alcanza 54,5 metros de largo, una longitud que distingue al monumento de las construcciones funerarias convencionales del período. El sitio contiene además más de mil rocas con inscripciones y dibujos prehistóricos, un registro relevante para la arqueología regional.
Las antenas apuntan hacia el este, pero hasta ahora no hay evidencia concluyente sobre si su orientación cumplía propósitos rituales, territoriales o astronómicos.
Quién fue enterrado bajo las piedras
La excavación parcial de 2018 reveló los restos de una única persona depositada directamente sobre el suelo natural. El esqueleto yacía boca arriba, con la cabeza orientada al sur y las extremidades inferiores flexionadas hacia el oeste. El desgaste dental permitió a los investigadores estimar que la persona tenía entre 25 y 35 años.
El estado de conservación de los huesos impidió identificar el sexo del individuo. Junto al esqueleto hallaron cuatro cuentas en forma de anillo elaboradas con cáscara de huevo de avestruz. La ausencia de otros objetos funerarios no permite asociar el sepulcro a una comunidad específica ni determinar la posición social de quien fue enterrado en este sitio.
Cómo se determinó la antigüedad del monumento
La extrema aridez preservó la estructura del monumento, pero dañó el material orgánico de los restos. Los primeros intentos de datación de 2018 fracasaron porque el colágeno, la proteína que normalmente se analiza en los huesos, estaba completamente degradado. En 2025, el equipo recurrió a un método alternativo: analizar la bioapatita, el componente mineral del tejido óseo.
Dos muestras extraídas del húmero y el fémur produjeron resultados similares y confiables. Las fechas calibradas situaron la construcción entre 4.417 y 4.100 años antes del presente, período que corresponde aproximadamente a 2467 y 2150 antes de Cristo.
Este resultado transforma la tumba de Lawash el Telli en un punto de referencia cronológica fundamental para otros monumentos con características análogas en toda la región.
Lo que revela sobre poblaciones antiguas del Sáhara
El entorno geográfico y arqueológico ayuda a explicar la importancia del hallazgo. El Sáhara atravesó períodos más húmedos, en los que comunidades de pastores, cazadores y artesanos ocupaban territorios hoy completamente áridos.
En los alrededores del monumento se encuentran vestigios de esa presencia humana antigua: grabados de animales y figuras humanas en rocas. Cuentas de cáscara de huevo de avestruz, sepulcros de piedra seca y canales estacionales con antiguos asentamientos.
Los sitios de la zona, como el complejo de Sluguilla Lawash, subrayan la densidad de la ocupación humana en la región durante milenios. Sin embargo, solo esta estructura funeraria ha sido datada directamente mediante análisis radiométrico.
El Sáhara conserva vestigios de múltiples períodos históricos. Un monumento aislado, aunque tenga un diseño singular, no basta para explicar cómo se transformaron los rituales funerarios en el norte de África durante la Edad de Piedra.













