Las sequías prolongadas, las inundaciones y las olas de calor están empujando a miles de niñas hacia matrimonios forzados y embarazos no planificados, según un informe de la organización humanitaria Plan International divulgado el lunes 5 de octubre. El documento recoge testimonios de 5.000 niñas y jóvenes de entre 15 y 24 años en Perú, Senegal, Zimbabue, Kenia y Bangladés.
Una joven senegalesa de 23 años, cuya identidad fue protegida, relató que el calor extremo la obliga a dormir al aire libre junto a sus hijos, aunque sabe que esa situación implica riesgos. Su caso ilustra cómo los desastres climáticos erosionan la seguridad cotidiana de las familias más vulnerables.
Pobreza empuja a uniones forzadas
El empobrecimiento repentino que dejan las catástrofes climáticas lleva a muchos hogares a casar a sus hijas como una estrategia de supervivencia para aliviar la carga económica. En registros de 52 países recopilados durante tres décadas, las sequías de larga duración resultaron el fenómeno más vinculado al aumento de las uniones tempranas.
Cuando las cosechas se pierden y el ganado muere, los ingresos familiares caen durante meses o años, y los padres terminan recurriendo al matrimonio de sus hijas como salida, ante la falta de alternativas.
Embarazos no planificados y violencia
El informe revela que una de cada diez niñas consultadas reportó un embarazo no planificado tras un evento climático, mientras que el 33% notó un aumento de esos casos en su propia comunidad. Nueve de cada diez aseguraron que los fenómenos climáticos presionan con fuerza la salud y la estabilidad de sus familias.
La organización advierte que los servicios de salud sexual y reproductiva suelen quedar fuera de los planes de respuesta ante emergencias climáticas. Esto deja a muchas jóvenes sin acceso a anticonceptivos, atención durante el parto o apoyo en salud menstrual justo cuando más lo necesitan.
Un 28% de las encuestadas dijo haber presenciado un aumento de la violencia contra las mujeres tras eventos climáticos. Ese porcentaje sube al 60% en Zimbabue, golpeado con fuerza por el alza de temperaturas.
La educación como escudo
Plan International insiste en que mantener a las niñas en la escuela es una de las defensas más sólidas frente a estos riesgos, porque las aulas ofrecen redes de apoyo y acceso a información sobre derechos y servicios disponibles.
La ONG reclama a los gobiernos que destinen una parte fija del financiamiento climático a la salud de las adolescentes e incluyan los servicios de salud sexual y reproductiva en los planes de adaptación. El informe se publicó un mes antes de que arranque la COP31, la cumbre climática de las Naciones Unidas que se celebrará en Turquía.













