El volcán Kilauea, en Hawái, registró el 17 de octubre su quincuagésimo quinto episodio de actividad eruptiva desde el inicio del proceso, en diciembre de 2024.
A las 3:19 de la madrugada, la lava empezó a brotar del respiradero norte dentro del cráter Halemaumau. Para las 5:00 de la mañana, la columna ya superaba los 220 metros de altura en la cima del volcán, según informó el USGS Hawaiian Volcano Observatory (HVO).
Lo inédito del fenómeno no es solo su frecuencia, sino que el observatorio logró anticipar la ventana temporal en la que ocurriría. Antes de este ciclo, Kilauea solo había mostrado un comportamiento episódico similar en tres ocasiones desde 1823, de acuerdo con un artículo publicado por científicos del HVO en la revista Science.
El hallazgo central del equipo es que los chorros de lava siguen de cerca la hinchazón que experimenta la cima del volcán antes de cada evento. Gracias a esa conexión, el observatorio ha podido difundir previsiones desde el episodio número 5, en enero de 2025, aunque tuvo que suspender los pronósticos durante varias semanas en septiembre de 2026.
Un ciclo que se repite cada once días
La erupción arrancó alrededor de las 2:20 de la madrugada del 23 de diciembre de 2024 dentro de la caldera de la cumbre del Kilauea. Desde entonces, casi todos los ciclos han comenzado con salpicaduras y desbordes en los respiraderos, seguidos por el chorro propiamente dicho y luego una pausa, según describe el HVO.
La investigadora postdoctoral del observatorio Heather Winslow documentó el comportamiento de estos chorros en una columna de Volcano Watch publicada en agosto de 2026. Las alturas registradas iban de 40 a 540 metros, y para ese momento ya se contabilizaban 52 episodios, con un promedio de uno cada once días.
Tras cada evento, el equipo analiza la tefra —los pequeños fragmentos vítreos que el chorro dispersa con el viento— para medir su contenido de óxido de magnesio. Un indicador de si el magma que sube es más caliente y fresco.
Miles de millones de litros acumulados en el cráter
Un mapa elaborado por el HVO estimó 284,7 millones de metros cúbicos de lava nueva acumulada dentro del cráter hasta el episodio 50. La lava no ha salido de Halemaumau, que se encuentra en una zona cerrada del Parque Nacional de los Volcanes de Hawái.
El episodio 55 se detuvo de forma abrupta a las 9:03 de la mañana del 17 de octubre. Según la cronología fotográfica del observatorio, la cima de la pluma alcanzó cerca de 7.600 metros sobre el nivel del mar y se desplazó hacia el suroeste, sobre el desierto de Kau.
Un estudio con 49 autores y medio centenar de episodios
El trabajo científico, fechado el 8 de octubre de 2026 en el registro del USGS, reúne a 49 autores encabezados por Ashton F. Flinders, e el resumen del documento abarca los primeros 52 episodios del proceso eruptivo. Varios coautores se encontraban en el parque durante la madrugada del 17 de octubre.
Katie Mulliken fotografió el respiradero norte desde Steam Vents hacia las 5:45 de la mañana, entre la neblina, y Drew Downs captó la columna cerca de las 5:50, cuando rondaba los 180 metros de altura. Natalia Deligne tomó su imagen desde el mirador de Uekahuna a las 6:15.
Preguntas abiertas sobre el origen del fenómeno
El equipo combinó datos químicos, geofísicos y geológicos en un solo registro de seguimiento. El resumen del estudio reconoce que aún faltan respuestas sobre cómo la presión de la cámara magmática. El conducto y el escape de gases determinan el momento exacto en que arranca cada chorro.
Los autores reportaron una relación sistemática entre la actividad eruptiva y la hinchazón de la cumbre, un vínculo que, según escribieron, permitió generar pronósticos cuantitativos sin precedentes para este tipo de volcán.
Episodios similares en la historia reciente
Mulliken ya había repasado secuencias anteriores en una columna de marzo de 2025. El Kilauea Iki tuvo 17 episodios en 1959, con chorros de hasta 580 metros; el Maunaulu abrió con 12 en 1969; y el Puu Oo sumó 44 en sus primeros tres años, a partir de 1983.
El método descrito por el HVO ha permitido a personas y comunidades ubicadas en la dirección del viento utilizar las ventanas de pronóstico junto con previsiones meteorológicas para prepararse ante la caída de tefra.
La próxima ventana de actividad
Con el patrón identificado entre la inflación de la cumbre y el inicio de cada chorro, el observatorio ya trabaja en la siguiente ventana prevista para el 30 de octubre.
El seguimiento constante de los inclinómetros seguirá siendo la herramienta clave para anticipar si Kilauea repite el ritmo que ha mantenido desde diciembre de 2024, episodio tras episodio.













