El gimnasio se ha asociado con una vida más saludable y con la posibilidad de mantenerse en forma durante más tiempo.
Sin embargo, Dan Buettner, investigador especializado en longevidad, plantea una perspectiva diferente a partir de sus estudios sobre las llamadas Zonas Azules, regiones del mundo donde existe una elevada concentración de personas centenarias.
Según el especialista, quienes viven más años no pasan horas entrenando ni siguen rutinas deportivas intensas. Por el contrario, mantienen un nivel de actividad física constante gracias a los movimientos que forman parte de su vida cotidiana.
El movimiento natural puede ser clave para vivir más
Buettner sostiene que las poblaciones más longevas no suelen depender del ejercicio estructurado. En sus comunidades, caminar, trabajar en el jardín, realizar tareas domésticas y desplazarse a pie son actividades habituales.
De acuerdo con el investigador, los habitantes de estas regiones pueden llegar a acumular entre 10.000 y 12.000 pasos diarios, pero no porque se hayan fijado una meta de pasos. El propio entorno los lleva a caminar y mantenerse activos durante buena parte de la jornada.
La diferencia está en que la actividad física no se concentra en una hora determinada del día. En lugar de pasar gran parte de la jornada sentados y compensarlo después con un entrenamiento, estas personas incorporan pequeños movimientos de manera constante.
Caminar y cuidar el jardín: dos hábitos sencillos
Entre las actividades que Buettner destaca se encuentran caminar y hacer jardinería. Caminar permite mantener el cuerpo en movimiento sin necesidad de equipamiento especial, mientras que trabajar en el jardín implica agacharse, estirarse, levantar objetos y desplazarse continuamente.
Además del componente físico, la jardinería puede favorecer otros hábitos asociados con un estilo de vida saludable, como pasar tiempo al aire libre y tener acceso a alimentos frescos cultivados en casa.
El entorno también influye en la longevidad
Para Buettner, uno de los aspectos más importantes es que el movimiento forme parte del diseño de la vida cotidiana. En las Zonas Azules, las personas suelen vivir en lugares donde caminar resulta necesario para realizar actividades habituales y donde las tareas domésticas requieren un mayor esfuerzo físico.
Esto no significa que el gimnasio o el ejercicio estructurado sean perjudiciales. Practicar actividad física de forma regular continúa siendo una herramienta importante para cuidar la salud.
La propuesta del investigador es complementar ese entrenamiento con más movimiento durante todo el día, en lugar de depender exclusivamente de una sesión de ejercicio.
Así, pequeños cambios como caminar más, utilizar las escaleras, cuidar las plantas o realizar algunas tareas manualmente pueden ayudar a reducir el tiempo sedentario y convertir la actividad física en una parte natural de la rutina.
*Para obtener más información sobre este tema, vea el documental «Cómo vivir hasta los 100 años: Los secretos de las zonas azules», disponible en Netflix.













