Un robot submarino recuperó un diente de megalodón a más de 3.000 metros de profundidad en el océano Pacífico, cerca del atolón Johnston, cerca de Hawái.
El hallazgo fue realizado durante una expedición científica en un monte submarino que hasta entonces no había sido explorado de forma detallada.
Un robot submarino encuentra el fósil
En junio de 2022, el vehículo operado remotamente Hercules participó en una expedición que recolectó rocas y sedimentos a una profundidad de aproximadamente 3.090 metros.
Entre las muestras apareció un diente parcialmente cubierto por una capa de ferromanganeso, un material que se forma lentamente sobre superficies rocosas y otros objetos expuestos durante largos períodos en el fondo marino.
El fósil pasó inicialmente desapercibido entre las muestras. Posteriormente, los investigadores determinaron que se trataba de un diente de Otodus megalodon, una especie extinta de tiburón que habitó los océanos hace millones de años.
Un diente de 6,8 centímetros
El ejemplar mide aproximadamente 6,8 centímetros. Aunque es menor que algunos dientes de megalodón que superan los 15 centímetros, su identificación resulta relevante debido al lugar donde fue encontrado.
Los dientes son algunos de los restos más comunes de estos animales en el registro fósil, ya que estaban formados por un tejido muy resistente y se desprendían con facilidad durante la vida del tiburón.

Reproducción: Pollerspöck et al./Revista Galileu
¿Qué revela sobre el megalodón?
El hallazgo plantea preguntas sobre la distribución de los megalodones y la presencia de sus restos en zonas oceánicas profundas.
El fósil pudo haber llegado al lugar mediante diferentes procesos naturales después de la muerte del animal. Aun así, el descubrimiento demuestra el valor de los vehículos operados remotamente para explorar regiones del océano que permanecen prácticamente inaccesibles para los seres humanos.
El diente recuperado en el Pacífico constituye, así, una pieza más para estudiar la distribución del megalodón y las condiciones de los ecosistemas marinos en los que vivió. Al mismo tiempo, muestra cuánto queda todavía por descubrir en las profundidades oceánicas.













