En 2014, una expedición en el golfo de México, a unos 1.900 metros de profundidad, identificó una formación de asfalto con estructuras que recordaban a pétalos.
Lo que inicialmente se interpretó como un posible naufragio resultó ser una formación geológica relacionada con la filtración de hidrocarburos en el fondo marino.
Un hallazgo inesperado en el fondo marino
El descubrimiento comenzó cuando un sonar de barrido lateral detectó una señal alargada y bien definida. Ante la posibilidad de que se tratara de un barco antiguo, los científicos prepararon una exploración más detallada.
Sin embargo, al utilizar un vehículo submarino operado a distancia, encontraron bloques curvados que se asemejaban a flores, en lugar de restos de madera o metal.
Las formaciones conocidas como «lirios de asfalto»
Estas estructuras, descritas como «lirios de asfalto«, se distribuyen por el lecho marino con formas similares a pétalos abiertos. Se originan cuando los hidrocarburos pesados ascienden a través de fracturas del fondo oceánico y se solidifican al entrar en contacto con el agua fría.
Con el tiempo, estos depósitos adquieren formas irregulares que pueden recordar a flores, aunque su apariencia depende de las condiciones geológicas del lugar.
Un hábitat para la vida marina
Las formaciones de asfalto también pueden servir de sustrato para distintos organismos marinos. Corales, anémonas y otras especies pueden instalarse sobre estas superficies, mientras que determinados microorganismos aprovechan los hidrocarburos como fuente de energía.
La presencia de estos organismos muestra cómo los ambientes del océano profundo pueden albergar comunidades adaptadas a condiciones particulares. Sin embargo, su composición y funcionamiento dependen de las características de cada entorno.
El hallazgo pone de relieve la diversidad de procesos geológicos y biológicos que tienen lugar en las profundidades marinas, donde las filtraciones naturales de hidrocarburos pueden originar estructuras poco habituales.













