En 1979, un joven indio llamado Jadav “Molai” Payeng tomó una decisión que marcaría para siempre el paisaje de una zona de Assam, en el noreste de la India.
Después de una fuerte inundación del río Brahmaputra, Payeng observó cómo un banco de arena de la isla de Majuli quedaba prácticamente sin vegetación.
Preocupado por la erosión y la degradación del suelo, comenzó a plantar árboles y otras especies vegetales para recuperar el área.
Durante las décadas siguientes, su trabajo constante contribuyó a transformar ese terreno en un extenso bosque conocido actualmente como el bosque de Molai.
De un terreno degradado al comienzo de una misión
Payeng tenía alrededor de 16 años cuando presenció las consecuencias de la inundación. Entre las imágenes que lo impactaron estuvo la muerte de numerosas serpientes, que quedaron expuestas al calor en un terreno sin vegetación.
A partir de entonces, comenzó a plantar bambú y, con el tiempo, incorporó otras especies de árboles y plantas. El objetivo era favorecer la recuperación de la vegetación y crear condiciones más adecuadas para la fauna.
El lugar se encuentra en Majuli, una isla fluvial situada en el río Brahmaputra que ha sufrido durante décadas los efectos de la erosión.
El avance de las aguas ha reducido progresivamente parte de su superficie y representa uno de los principales desafíos ambientales de la región.
Con el paso de los años, la zona en la que Payeng trabajó adquirió una vegetación mucho más abundante y comenzó a albergar distintas especies de animales.
El bosque de Molai y su importancia
El bosque de Molai se convirtió en un ecosistema con una superficie de varios cientos de hectáreas. Su vegetación ofrece refugio y alimento para diferentes especies, incluidos elefantes, rinocerontes y numerosas aves.

La recuperación de la cobertura vegetal también contribuye a proteger el suelo frente a la erosión y favorece la formación de un ecosistema capaz de sostener distintas formas de vida.
El trabajo de Payeng recibió reconocimiento internacional y, en 2015, fue distinguido con el Padma Shri, una de las principales condecoraciones civiles de la India.
Su historia se ha convertido en un ejemplo de restauración ambiental a largo plazo. Más que el resultado de una intervención puntual, el bosque de Molai es fruto de décadas de trabajo y de la recuperación progresiva de un terreno afectado por la degradación.
El caso también pone de relieve la importancia de la reforestación y de la conservación de los ecosistemas frente a problemas como la erosión del suelo y la pérdida de hábitats.











