El vehículo submarino no tripulado de la Armada australiana dejó atrás el secreto militar que rodeaba a su arsenal. En una presentación en la planta de Anduril Australia, en Sidney, el ministro de Industria de Defensa, Pat Conroy, dio a conocer tres sistemas que el submarino podrá llevar bajo el agua.
El arsenal incluye minas navales, contenedores de suministros destinados a unidades especiales y pequeños drones Altius con capacidad de actuar coordinados en grupo, esta última la incorporación más llamativa. Conroy prefirió no precisar cuántos drones componen cada grupo, alegando motivos operativos.
Si Australia confirma su uso en combate, sería la primera vez que un submarino lanza grupos coordinados de municiones merodeadoras bajo el agua.
Este tipo de munición se comporta como un avión no tripulado: sobrevuela una zona, identifica un blanco y se precipita contra él como un proyectil guiado. Según la cadena pública ABC, los modelos previstos podrían transportar cuatro kilos de explosivo, aunque el Gobierno australiano todavía no detalló la versión exacta del Altius que empleará.
Un submarino pensado para la discreción
Presentado en 2024, el vehículo forma parte de la categoría que los militares llaman XL-AUV, sigla que designa a los submarinos autónomos de gran tamaño. Conroy describió el Ghost Shark como emblema de una nueva era para la guerra naval.
Navega sin tripulación y, según explicó Conroy, puede ser lanzado al mar desde un contenedor de transporte, desde la cubierta de una embarcación pequeña o directamente desde un muelle con ayuda de una grúa.
Esa capacidad de ocultarse dentro de un contenedor común fue el argumento que el ministro usó para advertir a eventuales adversarios. Según explicó, cualquier caja de transporte cerca de un puerto australiano podía esconder uno de estos vehículos. Conroy advirtió que los adversarios deben asumir que esos Ghost Sharks no solo estarán en esos contenedores, sino que ahora tienen dientes.
Un diseño que cambia de misión
El vehículo tiene una estructura modular, lo que le permite alternar entre distintos tipos de carga según el objetivo de cada operación. Las minas navales constituyen la segunda pieza de este nuevo arsenal: podrá transportar hasta 12 unidades a la vez, pensadas para bloquear con rapidez rutas marítimas que resulten críticas en un conflicto.
El consejero delegado de Anduril Australia, David Goodrich, dijo a ABC que desplegar minas de forma autónoma reduce tanto el coste como el riesgo frente al uso de un buque de superficie o un medio tripulado.
La tercera función es menos clara: consiste en depósitos que el submarino deja bajo el agua para que fuerzas especiales recojan equipo y recursos en zonas de difícil acceso. Ante una pregunta sobre su uso, Conroy evitó precisar la respuesta y pidió dejarlo a la imaginación de cada uno.
Otros vehículos reciben nuevas capacidades
Las novedades no quedaron limitadas a este submarino. El Gobierno australiano también confirmó cargas específicas para el Speartooth, otro vehículo submarino sin tripulación, y un sonar remolcado que el Bluebottle, un dron de superficie, usará para detectar submarinos enemigos.
La integración de enjambres aéreos lanzados desde debajo del agua no es una idea completamente nueva. Ya en 2013 Estados Unidos había lanzado un pequeño dron desde el submarino sumergido USS Providence, y desde entonces la Armada estadounidense trabaja en el desarrollo del Blackwing, un dron de reconocimiento diseñado para despegar tanto de submarinos como de vehículos no tripulados.
La compañía israelí Spear lanzó en 2022 el Ninox 103, presentado como una munición merodeadora que puede desplegarse desde un submarino. Su sucesor, el Viper 750, llegará tanto a submarinos como a vehículos no tripulados gracias a un acuerdo que Spear alcanzó con la empresa alemana TKMS en febrero de 2026.
Lo que distingue al proyecto australiano es que combina enjambres de drones con minas y logística para tropas especiales en un mismo vehículo modular. El Ghost Shark también será capaz de transportar torpedos pesados y ligeros, y Goodrich adelantó que el vehículo podrá enfrentarse a amenazas de forma independiente.
Ningún otro país había mostrado públicamente una integración de estas características hasta ahora. El alcance de estas armas dependerá de cuántas unidades entren en servicio activo y de si Canberra decide exportar la tecnología a aliados que compiten por dominar las rutas marítimas del Pacífico.
Cómo el Ghost Shark puede lanzar enjambres de drones desde el agua
El Ghost Shark puede coordinar varios drones Altius porque están diseñados para funcionar de forma independiente y también en grupo. Cada operador puede controlar varios Altius lanzados simultáneamente hacia objetivos diferentes. Por eso, el submarino no necesita mantener una conexión constante con cada dron después del lanzamiento.
Cada uno identifica su blanco, vuela hacia él y se lanza contra el objetivo como un proyectil guiado. Todos actúan en paralelo, sin necesidad de una coordinación centralizada constante.
La historia previa de drones aéreos lanzados desde submarinos
El concepto de lanzar aeronaves desde submarinos no es nuevo, pero ha evolucionado hacia capacidades de ataque. Según F1, Estados Unidos ya lanzó un pequeño dron desde el submarino USS Providence en 2013, principalmente para vigilancia. Luego la Armada estadounidense desarrolló el Blackwing, un dron de reconocimiento que despega desde submarinos.
La empresa israelí Spear presentó en 2022 el Ninox 103 como munición merodeadora lanzable desde submarinos, y en febrero de 2026 firmó un acuerdo para integrar su sucesor. El Viper 750, en plataformas submarinas.
El Ghost Shark australiano es innovador no porque lance drones —otros lo hacían—, sino porque integra enjambres coordinados junto con minas navales y logística especial en un mismo vehículo modular.













