Tres hermanos de la especie Lycaon pictus, el perro salvaje africano, recorrieron 4.126 kilómetros por Zambia en busca de territorio y pareja para reproducirse. Fue el mayor desplazamiento de dispersión jamás registrado en un mamífero terrestre del continente africano.
Collares de rastreo instalados por un equipo de investigación permitieron seguir los movimientos de los animales durante meses. Los tres machos partieron en 2025 desde la manada Mayukuyuku, dentro del Parque Nacional de Kafue, con unos tres años de edad.
Un trayecto lleno de rodeos
El recorrido nunca fue en línea recta, y entre el punto de partida y el destino final había solo unos 419 kilómetros de distancia directa. Los obstáculos del camino multiplicaron casi diez veces esa cifra, hasta alcanzar los 4.126 kilómetros acumulados.
Ríos, zonas protegidas y asentamientos humanos obligaron a la manada a desviarse constantemente. Al acercarse a ciudades importantes de Zambia, como Kitwe, Ndola y Kabwe, los tres animales optaron por rodear el área urbana en lugar de cruzarla.
La búsqueda de pareja como motor
Quedarse en el grupo de origen no les ofrecía futuro reproductivo a los hermanos, ya que todos los integrantes de la manada compartían un parentesco cercano. Antes de que emprendieran la travesía, cuatro hembras de la misma edad ya habían abandonado el mismo clan por una razón similar.
Esa dinámica refleja un comportamiento natural de dispersión en la especie, que impulsa a los individuos jóvenes a alejarse de sus parientes para formar nuevas manadas y ampliar la diversidad genética del grupo.
Los riesgos que no todos sortean
No todos los perros salvajes monitoreados durante el estudio tuvieron el mismo destino que estos tres hermanos. Trampas, carreteras, pérdida de hábitat y la presencia de leones o hienas representan amenazas constantes.
Cruzar ríos también implica un peligro adicional para la especie, que debe sortear corrientes y depredadores acuáticos al atravesar el territorio zambiano. El caso de estos tres hermanos, que completaron la travesía, demuestra que, pese a los riesgos, la dispersión sigue siendo clave para la supervivencia de la especie en el sur de África.













