El murciélago más grande del mundo habita en Asia y sorprende por el tamaño de sus alas, que pueden alcanzar hasta 1,7 metros de envergadura.
Este es el murciélago de corona dorada filipino (Acerodon jubatus), una especie de zorro volador de aspecto imponente que se alimenta principalmente de frutas y desempeña un papel clave en los ecosistemas tropicales.
Las imágenes de este animal suelen viralizarse en redes sociales debido a su apariencia, que puede resultar impactante cuando aparece colgado de los árboles.
Un gigante que se alimenta de frutas
A diferencia de la creencia popular, este murciélago no consume sangre ni representa un peligro para las personas. Su dieta está compuesta principalmente por frutas, flores y néctar, lo que lo convierte en un importante dispersor de semillas y polinizador.

La especie habita sobre todo en Filipinas, aunque otros zorros voladores de gran tamaño también se distribuyen en regiones de Indonesia, Malasia y otros países del sudeste asiático y Oceanía. Durante el día permanece descansando en árboles y sale al anochecer para buscar alimento.
Un papel fundamental en los ecosistemas
El murciélago de corona dorada filipino contribuye a la regeneración de los bosques al transportar semillas a grandes distancias.
Gracias a este comportamiento, favorece la reproducción de numerosas especies vegetales y ayuda a mantener el equilibrio de los ecosistemas donde vive.
A diferencia de muchos murciélagos insectívoros, esta especie depende principalmente de su vista y de su olfato para localizar el alimento, en lugar de utilizar la ecolocalización como principal sistema de orientación.
Una especie amenazada
Pese a su importancia ecológica, el murciélago de corona dorada filipino enfrenta diversas amenazas. La pérdida de hábitat provocada por la deforestación y la caza ilegal han reducido sus poblaciones en varias zonas de distribución.
Por este motivo, la especie está catalogada como En Peligro por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
La protección de los bosques y el control de la caza son fundamentales para garantizar su conservación y preservar los servicios ecológicos que presta en los ecosistemas tropicales.











