Los astrónomos detectaron en octubre de 2014 el cometa Bernardinelli-Bernstein, un cuerpo helado de 137 kilómetros de diámetro que permanecía oculto hasta entonces en los confines del Sistema Solar. Es el mayor cuerpo celeste de su tipo que se ha registrado. Por su tamaño, el descubrimiento fue catalogado erróneamente como planeta menor.
En 2021, nuevas observaciones revelaron la presencia de una coma —la nube de gas y polvo que rodea los núcleos cometarios— y confirmaron que el objeto era un cometa.
Un gigante casi sin igual
El radiotelescopio ALMA, en Chile, permitió medir con precisión el núcleo del cometa y mostró que casi duplica el tamaño de Hale-Bopp, conocido por sus apariciones en el cielo nocturno. Dentro de esta categoría, solo el centauro 95P/Chiron, un cuerpo con características intermedias entre asteroides y cometas, lo supera en tamaño.
Las observaciones térmicas de ALMA detectaron chorros de monóxido de carbono que emanaban del interior congelado del cometa, a 16,6 unidades astronómicas del Sol. Estos datos, publicados en el Astrophysical Journal Letters, aportaron información sobre la composición del polvo y los elementos primordiales que formaron el Sistema Solar hace 4.600 millones de años.
Origen en la nube de Oort y superficie oscura
La trayectoria calculada sitúa el origen del cometa en la lejana Nube de Oort, la estructura esférica que rodea todo el sistema planetario. Su superficie tiene un albedo muy bajo, cercano al 5,3 por ciento, por lo que es una costra oscura, con una reflectividad similar a la del carbón vegetal.
El cuerpo inició su actividad cometaria a una distancia aproximada de 35 unidades astronómicas del Sol, mucho más allá de Neptuno, en una zona de frío extremo. La sublimación temprana se debe a hielos supervolátiles, por lo que el Bernardinelli-Bernstein es un prototipo de los cometas distantes que orbitan a grandes distancias del centro del Sistema Solar.
Aproximación futura y observabilidad
El perihelio, o máxima aproximación a la estrella, ocurrirá en 2031, a cerca de once unidades astronómicas del Sol. El cometa nunca cruzará la órbita de Saturno y mantendrá una trayectoria distante, por lo que gran parte de su estructura original quedará protegida de la radiación solar directa.
Los estudios dinámicos de su órbita indican que, en el pasado, el objeto llegó a estar entre 17 y 21 unidades astronómicas del Sol. Como nunca ha visitado regiones más cálidas desde su expulsión inicial de la Nube de Oort, se considera uno de los objetos mejor preservados del Sistema Solar.













