El océano Pacífico ha revelado los restos de uno de los episodios más trágicos relacionados con los llamados “barcos del infierno” de la Segunda Guerra Mundial.
El Hōfuku Maru, una embarcación japonesa que transportaba a más de 1.000 prisioneros aliados, fue localizado décadas después de su hundimiento.
El hallazgo recupera la memoria de una tragedia que marcó a miles de personas durante el conflicto y permite reconstruir uno de los capítulos más dolorosos de la guerra en el Pacífico.
La historia del Hōfuku Maru
En septiembre de 1944, el Hōfuku Maru navegaba cerca de la costa occidental de la isla de Luzón, en Filipinas. Originalmente construido como un barco de carga, fue utilizado por Japón durante la guerra para transportar prisioneros británicos y holandeses hacia territorios bajo su control.
El 21 de septiembre de ese año, la embarcación formó parte de un convoy japonés atacado por aviones estadounidenses. Durante la ofensiva, el barco fue alcanzado y terminó hundiéndose con cientos de prisioneros a bordo.
El Hōfuku Maru era uno de los conocidos como hell ships (“barcos del infierno”), nombre utilizado para describir los transportes japoneses en los que los prisioneros eran trasladados en condiciones extremas.
Los cautivos viajaban en espacios reducidos, con escasez de alimentos, agua y ventilación. En el caso de esta embarcación, de los aproximadamente 1.289 hombres que se encontraban a bordo, solo una parte logró sobrevivir al hundimiento, con estimaciones que sitúan la cifra entre 200 y 240 supervivientes.
El redescubrimiento del naufragio
La ubicación del Hōfuku Maru permaneció desconocida durante más de ocho décadas. Su localización fue posible gracias al trabajo de investigadores que combinaron documentos históricos, registros militares, tecnología de sonar, buceo especializado y técnicas de fotogrametría.
La expedición encontró los restos a unos 49 metros de profundidad, cerca de Filipinas. La identificación de la embarcación fue confirmada mediante la comparación de sus características estructurales con planos y registros de la época.
El descubrimiento representa una nueva fuente para estudiar la historia de la Segunda Guerra Mundial y ofrece un lugar de referencia para recordar a las víctimas de los barcos de prisioneros japoneses.
Más de 80 años después de su hundimiento, el Hōfuku Maru continúa siendo un símbolo de los sufrimientos provocados por la guerra y un recordatorio de la importancia de preservar la memoria histórica.













