Investigadores del Instituto de Tecnología de California descubrieron que los gigantes gaseosos de nuestro sistema estelar enfrentarán un destino mucho más abrupto de lo calculado. Según simulaciones avanzadas, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno serán expulsados apenas mil millones de años después de que el Sol se convierta en enana blanca.
El hallazgo reduce drásticamente el tiempo de estabilidad orbital que los científicos habían previsto durante décadas. Mientras que los modelos anteriores sugerían que la desintegración ocurriría entre 30 y 100 mil millones de años después de la muerte del Sol, el nuevo cálculo sitúa ese proceso mucho antes.
Cómo cambiará el destino del Sol
Actualmente, el Sistema Solar tiene 4,57 mil millones de años, y al Sol le quedan unos cinco mil millones antes de expandirse como gigante roja. Cuando eso ocurra, la radiación engullirá a Mercurio, Venus y la Tierra, mientras que Marte escapará por estar más lejos.
El cambio se produce después de esa transición. Los investigadores creían que la pérdida de masa solar sería gradual y predecible. Sin embargo, el nuevo modelo mostró que el proceso incluye eyecciones violentas y aleatorias denominadas «patadas estocásticas», capaces de desestabilizar las órbitas exteriores.
Las simulaciones que revelaron la verdad
El equipo utilizó supercomputadoras de alto rendimiento para ejecutar cientos de simulaciones numéricas avanzadas de N cuerpos sin recurrir a inteligencia artificial. Los cálculos siguieron la velocidad y la posición de cada cuerpo durante miles de millones de años y probaron múltiples escenarios de pérdida de masa.
Los resultados, publicados en The Astrophysical Journal Letters, demuestran que, aunque la muerte del Sol ocurrirá dentro de miles de millones de años, la inestabilidad de los gigantes gaseosos se producirá mucho antes. Este panorama desafía décadas de predicciones y cambia la comprensión de cómo concluirá el orden planetario que se conoce hoy.













