Astrónomos capturaron por primera vez ondas de radio emitidas directamente desde un planeta situado a 63,4 años luz del Sistema Solar. El hallazgo permite estudiar los campos magnéticos de mundos lejanos e investigar cómo funciona la física en regiones distantes del universo.
El planeta que produjo la señal es Beta Pictoris b, un gigante gaseoso con varias veces la masa de Júpiter. Orbita la estrella joven Beta Pictoris, cuyo sistema también alberga un gran disco de polvo y escombros.
Beta Pictoris b ya había sido fotografiado directamente, algo poco común en astronomía. Sin embargo, no se esperaba que también emitiera ondas de radio.
Qué captaron exactamente los radiotelescopios
Las observaciones revelaron ráfagas rápidas y recurrentes de radiación muy polarizada, acompañadas de una emisión persistente en un rango de frecuencias de aproximadamente 0,85 a 3,5 gigahercios. El patrón corresponde a un proceso conocido como máser ciclotrón electrónico, el mismo mecanismo que genera las auroras en los planetas magnetizados del Sistema Solar.
El reto era separar las ondas procedentes del planeta de las generadas por la actividad magnética de la estrella anfitriona. Durante años, los investigadores habían detectado señales en otros sistemas estelares, pero no conseguían determinar con certeza cuáles provenían de los planetas y cuáles de sus estrellas.
En este caso, lograron localizar sin ambigüedad la emisión en Beta Pictoris b mediante un análisis de la distribución espacial de la radiación.
¿Se trata de una transmisión artificial?
No. Aunque la palabra «señal» puede evocar comunicaciones de origen tecnológico, la emisión detectada tiene un origen natural. Las ondas de radio son el resultado de la interacción entre partículas cargadas y el campo magnético del planeta, un fenómeno que también ocurre en Júpiter y otros mundos cercanos.
Júpiter, por ejemplo, es una intensa fuente de radiación natural que puede ser detectada por telescopios terrestres gracias a la fuerza de su campo magnético.
En Beta Pictoris b, los investigadores estiman que el campo magnético de la región emisora alcanza al menos 1,25 kilogauss. Es la primera vez que se obtiene un dato de este tipo para un exoplaneta. La frecuencia máxima de las ondas detectadas permite calcular directamente la intensidad del campo, algo prácticamente imposible con otros métodos de observación.
Por qué importa medir el magnetismo planetario
El campo magnético aporta información sobre el interior de un planeta y sobre cómo sus regiones más profundas generan la dínamo, el motor magnético global. También determina cómo el planeta interactúa con las partículas cargadas del espacio circundante y puede influir en la evolución de su atmósfera durante millones de años.
El hallazgo muestra que la radioastronomía permite estudiar las propiedades magnéticas de mundos distantes, más allá de lo que puede revelar la fotografía directa. A medida que mejoren los telescopios y las técnicas de análisis, habrá nuevas formas de entender cómo funcionan los planetas del universo.
Aunque los resultados son sólidos, todavía deben pasar por la revisión formal de otros especialistas. El trabajo se divulgó inicialmente en septiembre de 2026 y aún necesita publicarse como artículo científico revisado por pares.
Nuevas observaciones serán cruciales para confirmar el comportamiento de las ráfagas, entender su variabilidad y verificar que la interpretación magnética se mantenga cuando se obtengan más datos.













