La soledad, aunque puede pasar desapercibida, se ha relacionado con una menor cantidad de años de vida libres de determinadas enfermedades, incluso entre personas que mantienen hábitos saludables.
Una investigación realizada en Reino Unido, con más de 277.000 participantes, analizó la relación entre la soledad, el aislamiento social y los años de vida sin enfermedades graves. Los resultados apuntan a una asociación entre estos factores y una menor duración de la salud mental y física.
La relación entre soledad y salud
Según el estudio, la soledad se asoció con casi cuatro años menos de vida libres de depresión o ansiedad en las mujeres y alrededor de tres años menos en los hombres.
El aislamiento social también mostró una relación con una menor cantidad de años sin estos trastornos: aproximadamente dos años menos en mujeres y tres en hombres. Aunque ambos conceptos están relacionados, soledad y aislamiento social no significan lo mismo.
Diferencias entre soledad y aislamiento social
La soledad es una percepción subjetiva de falta de conexión o compañía. Una persona puede estar rodeada de familiares, amigos o compañeros y, aun así, sentirse sola.
El aislamiento social, en cambio, se refiere a una menor interacción o contacto con otras personas. Por eso, es posible experimentar uno de estos factores sin presentar el otro.
Efectos sobre la salud física y mental
La investigación también encontró una asociación entre la combinación de soledad y aislamiento social y una menor cantidad de años libres de determinadas enfermedades físicas. En las mujeres, esta diferencia fue de aproximadamente 2,4 años.
Los resultados no significan que la soledad sea por sí sola la causa de estas enfermedades, pero muestran una relación que merece atención dentro de la salud.
La importancia de las conexiones sociales
Mantener vínculos sociales puede formar parte de un estilo de vida saludable. Actividades compartidas, contacto regular con amigos y familiares y la participación en espacios comunitarios son algunas formas de favorecer la interacción social. Los hábitos como una alimentación equilibrada y la práctica de actividad física siguen siendo importantes para la salud.
Al mismo tiempo, los resultados de esta investigación indican que las dimensiones sociales y emocionales también deben considerarse al analizar el bienestar a largo plazo.













