Olvidar información suele considerarse una desventaja, pero una investigación de físicos de la Universidad de Innsbruck, en Austria, demuestra que, en determinadas condiciones, perder algunos recuerdos puede mejorar la eficiencia energética de una máquina.
El estudio, dirigido por Lukas Fiderer junto con Hans Briegel y otros investigadores, analiza cómo la memoria influye en la capacidad de un sistema para aprovechar la energía de su entorno. Los resultados indican que conservar todos los datos sobre acciones anteriores no siempre permite obtener el mejor rendimiento.
Por qué olvidar puede ahorrar energía
La relación entre información y energía tiene una base física. En 1961, el físico Rolf Landauer estableció que borrar información implica un costo energético mínimo. A su vez, conocer el estado de un sistema puede ayudar a una máquina a anticipar lo que sucederá y aprovechar mejor los recursos disponibles.
Sin embargo, el nuevo trabajo examina máquinas que no se limitan a observar su entorno: también actúan sobre él y modifican las condiciones de sus observaciones posteriores. En estos casos, recordar más detalles puede mejorar las predicciones sin garantizar una mayor eficiencia energética. Por ello, un sistema que descarta parte de su historial puede superar a otro que conserva más información.
Un ejemplo con un robot que abre una puerta
Para ilustrar el fenómeno, se puede imaginar un robot que abre una puerta. Si recuerda la fuerza que aplicó anteriormente, puede anticipar mejor cómo se moverá la estructura. No obstante, esa información adicional no garantiza que consiga aprovechar la mayor cantidad de energía posible.
En determinadas circunstancias, el robot podría funcionar de manera más eficiente si no conservara ese detalle de su historial. La clave está en que la capacidad de predecir lo que sucederá y la eficiencia energética no siempre avanzan en la misma dirección.
Qué significa el descubrimiento para la tecnología
La investigación, publicada en la revista científica Physical Review X, aporta una perspectiva teórica para diseñar sistemas que procesen información con mayor eficiencia energética. Sus resultados podrían orientar futuras investigaciones sobre máquinas capaces de interactuar con entornos cambiantes.
Sin embargo, el trabajo se basa en modelos matemáticos de máquinas idealizadas. Será necesario comprobar cómo se aplica este principio a dispositivos reales y a sistemas con objetivos más complejos.
Los autores tampoco afirman que olvidar información permita a los seres humanos o a los animales ahorrar energía. La posible relación entre este mecanismo y la memoria biológica todavía requiere investigación.
El hallazgo plantea una conclusión relevante para la física de la información: almacenar más datos no siempre conduce a un mejor rendimiento. En determinados sistemas, descartar información puede favorecer un uso más eficiente de la energía.













