Los astrónomos han dado un paso importante para resolver una de las grandes incógnitas del cosmos: por qué algunas galaxias masivas dejaron de formar estrellas cuando aún eran jóvenes. Un nuevo estudio sugiere que las colisiones galácticas podrían ser la clave detrás de este fenómeno.
Estas galaxias, conocidas como inactivas o “muertas”, lograron crear enormes cantidades de estrellas en poco tiempo, pero después detuvieron casi por completo su actividad estelar.
Observaciones recientes del Telescopio Espacial James Webb (JWST) indican que eran más comunes en el universo temprano de lo que se pensaba.
El impacto de las colisiones
Para investigar el problema, científicos liderados por Pablo Araya-Araya, de la Universidad de São Paulo (Brasil), realizaron simulaciones avanzadas sobre la evolución de estas galaxias.
Los resultados mostraron que entre el 86 % y el 96 % de las galaxias inactivas pasaron primero por una fase de intensa formación estelar. Sin embargo, la mayoría también experimentó una colisión temprana con otra galaxia de tamaño similar.
El papel de los agujeros negros
Según el estudio, estas colisiones desencadenaron explosiones de formación estelar y aceleraron el crecimiento de los agujeros negros supermasivos ubicados en los centros galácticos.
La energía liberada por estos agujeros negros calentó el gas circundante, impidiendo que se enfriara y diera origen a nuevas estrellas. Sin este material esencial, la galaxia dejó de producir estrellas en menos de mil millones de años.
Una posible explicación para las galaxias “muertas”
Los investigadores creen que el momento en que ocurre la primera gran colisión puede determinar el destino de una galaxia.
Aquellas que sufren estos encuentros temprano agotan rápidamente sus recursos, mientras que las que los evitan pueden seguir formando estrellas durante miles de millones de años.
Aunque se necesitan más observaciones para confirmar esta teoría, el hallazgo ofrece una nueva explicación sobre cómo algunas de las galaxias más masivas del universo dejaron de evolucionar mucho antes de lo esperado.





