China ha desarrollado un innovador método para cultivar árboles en entornos desérticos, y ahora está aplicando esta técnica en el Sahara. Este avance masivo tiene lugar en el China-Africa Green Technology Park en Bir El Barka, región de Trarza, a unos 70 kilómetros de Nuakchot, la capital de Mauritania. Desde 2024, este proyecto internacional busca revivir las tierras áridas, replicando el éxito que China logró previamente en sus propios desiertos.
Un enfoque tecnológico para el cultivo en el Sahara
El proyecto no se limita simplemente a plantar árboles. La clave de su éxito radica en la combinación de diversas tecnologías. Se emplea riego por goteo, bombas de agua alimentadas por energía solar, y monitoreo contínuo de la humedad del suelo. Además, se aplican técnicas para fijar las dunas y métodos agrícolas adaptados a suelos arenosos. Este enfoque integrado ha permitido ya la producción exitosa de hortalizas como zanahorias, remolachas, porotos mungo y sandías.
La eficiencia en el uso del agua ha sido un factor crucial. Las tecnologías de fijación permiten estabilizar el terreno, creando mejores condiciones para el crecimiento de las plantas. El avance más destacado hasta ahora es la estabilización de 100 hectáreas de suelo arenoso, de las cuales cuatro han sido transformadas en zonas aptas para el cultivo efectivo.
Hacia un modelo escalable de reverdecimiento
El objetivo de este ambicioso proyecto es convertirse en un modelo que pueda replicarse a gran escala en otras regiones desérticas. En diciembre de 2024, China y Mauritania acordaron la creación de un bosque de 10.000 hectáreas destinado a capturar carbono. Este bosque no solo servirá para mitigar el cambio climático, sino también para generar biodiversidad y mejorar las condiciones de vida locales.
Esta cooperación entre China y países africanos, centrada en combatir la desertificación, busca además adaptar las técnicas exitosas a diversas condiciones regionales en África. Los especialistas evaluarán, mediante una parcela experimental, qué especies y técnicas resultan más efectivas en cada zona, antes de avanzar hacia una implementación más amplia.
Impacto y expectativas
Con tales avances, se espera que el proyecto no solo transforme la región de Trarza, sino que siente las bases para una colaboración más profunda entre África y China en el combate contra la desertificación. Este esfuerzo va más allá de la recuperación ambiental, ofreciendo un potencial impacto económico positivo mediante el cultivo sostenible.
Al concluir en 2026, el proyecto en Bir El Barka ha demostrado que es posible recuperar tierras desérticas mediante el uso de tecnología avanzada y cooperación internacional. Mirando hacia el futuro, se prevé la expansión de estas iniciativas a otras regiones desérticas, con el objetivo de crear paisajes vibrantes y productivos en el Sahara.













