Imaginar las profundidades del océano es pensar en un entorno aún poco explorado por la ciencia. Por primera vez, investigadores instalaron cámaras en tiburones ballena en el arrecife de Ningaloo, en Australia Occidental, para observar cómo se alimentan en su hábitat natural.
Las grabaciones permitieron documentar comportamientos nunca registrados y revelaron seis técnicas de alimentación hasta ahora desconocidas.
Entre ellas destaca el llamado «deslizamiento alimenticio», una estrategia en la que los tiburones descienden lentamente mientras filtran alimento del agua.
El hallazgo muestra la capacidad de estos animales para adaptarse a entornos donde los recursos varían según la profundidad. Además, las imágenes indican que sus estrategias de alimentación cambian de acuerdo con las condiciones del océano.
Nuevos comportamientos registrados
Las cámaras documentaron un total de 36 comportamientos, de los cuales 12 estaban relacionados con la alimentación. Seis de ellos no habían sido descritos anteriormente.
Entre las nuevas estrategias observadas figuran descensos con la boca abierta para capturar alimento y ascensos mientras continúan filtrando agua. Estos comportamientos sugieren que los tiburones ballena cuentan con una mayor diversidad de técnicas de alimentación de lo que se pensaba.
Aunque pueden alcanzar hasta 18 metros de longitud, estos peces se alimentan principalmente de organismos muy pequeños, como plancton y krill.
Debido a que estos recursos se distribuyen de forma irregular en las aguas tropicales, los tiburones ballena deben adaptar continuamente su forma de alimentarse para aprovechar las zonas con mayor disponibilidad de alimento.
Un avance para la investigación marina
El estudio demuestra el potencial de las nuevas tecnologías para ampliar el conocimiento sobre la fauna marina. La incorporación de cámaras en animales permite observar comportamientos naturales que resultan difíciles de registrar mediante métodos tradicionales.
Aun así, los investigadores señalan que las grabaciones representan solo una pequeña parte de la vida de estos animales, por lo que todavía quedan muchos aspectos de su comportamiento por estudiar.
Los resultados aportan nuevos datos sobre la ecología del tiburón ballena y refuerzan la importancia de seguir desarrollando herramientas que permitan explorar con mayor detalle los ecosistemas marinos y comprender mejor la vida de una de las especies más grandes del planeta.













