Sobre la costumbre de preguntar a los hijos cómo les fue en el colegio, el neuropsicólogo Álvaro Bilbao propone invertir el orden habitual de esa charla diaria a la salida del colegio.
Según explicó a El Confidencial, la clave está en que los adultos hablen primero de su propia jornada laboral antes de pedir detalles a los pequeños. De ese modo, sostiene, se abre un espacio de confianza mutua en lugar de un simple cuestionario.
Por qué callan los niños al salir de clase
El neuropsicólogo señala que los hijos perciben buena parte de las preguntas de sus padres al salir del colegio como un interrogatorio. La sensación de estar sometidos a un examen constante les impide hablar con sinceridad.
Frente a ese patrón, Bilbao propone una conversación basada en la reciprocidad. Contar primero qué le ocurrió al adulto en el trabajo cambia el tono del intercambio y evita que la charla parezca un interrogatorio.
El efecto de contar primero
Cuando el adulto comparte su propia experiencia laboral, el hijo entiende que la comunicación familiar funciona en ambos sentidos. Según el experto, esa reciprocidad anima al menor a compartir lo suyo sin sentirse presionado.
Añadir a este modelo escucha activa, comprensión y firmeza en el trato puede reforzar la disposición del niño a hablar. No se trata solo de preguntar distinto, sino de escuchar de forma diferente cuando llega la respuesta.
Cómo aplicarlo en casa
Para que un hijo se anime a hablar, los adultos primero deben practicar esa misma apertura con él. Ese gesto alimenta la motivación del menor para poner en palabras lo que piensa y lo que le preocupa.
Adoptar esta rutina en la recogida diaria permite a las familias conocer con más profundidad la vida escolar y personal de sus hijos. Más allá de las notas o el comportamiento en el aula.













