El Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian y la Universidad de Oregón confirmaron la primera detección de ondas de radio que provienen directamente de un exoplaneta. Hasta ahora, este tipo de emisión solo se había podido relacionar con las estrellas que rodean a esos mundos lejanos, nunca con el planeta en sí.
El hallazgo se produjo tras observar un sistema de tres planetas alrededor de Beta Pictoris, una estrella ubicada a más de 63 años luz de la Tierra. Las señales no procedían del astro, sino de uno de sus planetas: Beta Pictoris b, identificado en 2008 y con una masa cercana a diez veces la de Júpiter.
Auroras, no vida extraterrestre
El origen de las emisiones son las auroras del propio exoplaneta. Partículas cargadas chocan contra su atmósfera y su campo magnético, y ese choque libera energía que los radiotelescopios lograron captar desde la Tierra. Los científicos registraron ráfagas rápidas y recurrentes, con una fuerte polarización circular, además de una emisión constante que se mantuvo en el tiempo.
El análisis descartó que la fuente fuera la estrella porque Beta Pictoris es un astro de tipo temprano, con una estructura diferente de la del Sol que no explica la señal detectada.
Una red de radiotelescopios en Sudáfrica
Para captar las emisiones, el equipo usó una red de radiotelescopios instalada en Sudáfrica. Las observaciones con el sistema MeerKAT se realizaron en cuatro sesiones distintas entre 2025 y este año.
El campo magnético de Beta Pictoris b resultó ser mucho más intenso que el de la Tierra. Esta medición permitió determinar por primera vez la intensidad del campo magnético de un exoplaneta y confirmó las predicciones de la teoría de dinamo para planetas gigantes, jóvenes y masivos.
Un método que se pondrá a prueba en otros mundos
El equipo responsable explicó cómo validó el hallazgo: comprobó que la señal se repite de forma sincronizada con el período de rotación del planeta.
Ese mismo método se aplicará ahora a otros siete exoplanetas candidatos, con el objetivo de confirmar si también emiten señales de radio propias. Desde que se descubrieron los primeros exoplanetas. En la década de los noventa, se ha confirmado la existencia de más de 6.000 mundos fuera del sistema Solar, aunque miles de candidatos todavía aguardan confirmación.
El caso de Beta Pictoris b marca una diferencia porque, por primera vez, la señal de radio quedó atribuida sin ambigüedad al planeta y no a la estrella que orbita.
Cómo el campo magnético genera las ondas de radio
Las emisiones captadas se producen mediante un mecanismo natural llamado inestabilidad maser de ciclotrón de electrones (ECMI). Este proceso ya es conocido en planetas del Sistema Solar, como Júpiter, y funciona así: el intenso campo magnético del exoplaneta canaliza partículas cargadas y energéticas hacia las capas superiores de la atmósfera.
Cuando esas partículas chocan con la atmósfera, liberan energía en forma de ondas de radio, como ocurre en las auroras terrestres.
Lo inusual de Beta Pictoris b es la escala: su campo magnético es mucho más intenso que el terrestre y genera emisiones aurorales más poderosas, detectables desde 63 años luz de distancia. Además, el planeta completa una rotación cada ocho o nueve horas. Ese ritmo, mucho más rápido que el de Júpiter, contribuye a alimentar continuamente este fenómeno auroral.













