Despertarse antes de que salga el sol puede marcar el tono emocional de toda la jornada, según Arthur Brooks, catedrático de la Universidad de Harvard y experto en felicidad. El académico sostiene que la hora del despertador no es un detalle menor, sino el primer paso para influir en el estado de ánimo durante el día.
Brooks compartió esta visión en una entrevista publicada en diciembre de 2025 en el pódcast The Tim Ferriss Show. Allí detalló su propia rutina y las razones que la sustentan. Si el sol ya calienta cuando abre los ojos, sostiene, la jornada comienza en desventaja frente al propio estado de ánimo.
Una rutina que empieza de madrugada
Brooks dice que su despertador suena a las 4:30 de la madrugada, antes del amanecer. Para él, las primeras horas, aún silenciosas, ofrecen claridad mental y un margen de concentración difícil de recuperar más tarde.
Brooks relaciona esta costumbre con el Brahma Muhurta, una noción de la tradición védica de la India que considera propicio para la reflexión el periodo previo al amanecer. No se trata de una fórmula rígida: el propio académico reconoce que cada persona debe adaptar sus horarios a su realidad.
Ejercicio, calma y concentración antes del amanecer
Madrugar, explica, no basta. También hacen falta hábitos que sostengan el bienestar emocional. El catedrático combina las primeras horas del día con actividad física, momentos de calma interior y una alimentación cuidada.
Según Brooks, la actividad física temprana ayuda a reducir el malestar y mejora la disposición para afrontar el resto de la jornada. Antes de iniciar sus tareas profesionales, dedica un tramo al ejercicio y otro a trabajos que exigen concentración.
Dormir bien, la otra cara de madrugar
Levantarse de madrugada exige acostarse a tiempo para dormir lo suficiente. Sin esa base, advierte el especialista, el método pierde buena parte de su sentido.
Organizar así el inicio del día aporta, según Brooks, una sensación de orden y facilita aprovechar los momentos de mayor rendimiento personal. El objetivo no es solo adelantar el reloj, sino construir una estructura que sostenga el ánimo durante toda la jornada.
No existe una fórmula única para ser feliz
Para Brooks, ningún hábito aislado garantiza por sí solo el bienestar; lo que cuenta es la suma de costumbres cotidianas bien ordenadas. También reconoce que levantarse antes del amanecer no asegura la felicidad en cualquier circunstancia.
Su propuesta es una invitación a observar cómo comienza cada jornada y cuánto control real se tiene sobre ella. El cambio, insiste, depende de lo que se hace con esas primeras horas, no solo de la hora exacta del despertador.













