A los 77 años, Franco decidió mudarse a los Alpes italianos para restaurar una antigua cabaña familiar situada a 1.800 metros de altitud, en el valle de Maira, en Piamonte. Con el proyecto, busca recuperar una construcción vinculada a la historia de sus antepasados y preservar parte de su patrimonio familiar.
Para reconstruir la cabaña, reutilizó las piedras originales y otros materiales del entorno. La iniciativa le permitió recuperar un espacio que había tenido importancia para su familia y mantener viva esa conexión con sus raíces.
La ubicación también plantea dificultades. El clima de montaña y el aislamiento geográfico exigen adaptación y planificación, especialmente durante los meses más fríos. Aun así, Franco decidió continuar con el proyecto y dedicar tiempo a la recuperación de la antigua vivienda.
Una vida ligada a la montaña
Lejos del ritmo de la ciudad, Franco lleva una vida centrada en el mantenimiento de la cabaña y el cuidado del entorno. Entre sus actividades también está la restauración de senderos locales, una labor que contribuye a conservar los caminos de la región.
Su trabajo responde a un compromiso personal con el paisaje y la historia del lugar. La experiencia también le permite desarrollar una vida más autosuficiente, en la que las tareas cotidianas están relacionadas con las necesidades de la vivienda y las condiciones de la montaña.


Preservar la memoria familiar
La restauración de la cabaña representa una forma de conservar los recuerdos asociados a varias generaciones. Más allá de recuperar la estructura, el proyecto busca mantener un vínculo con la historia familiar y el territorio.
Franco continúa trabajando en la vivienda y en los senderos de la zona. Su iniciativa muestra cómo la recuperación de construcciones antiguas puede contribuir a preservar la memoria de una familia y la relación de una comunidad con su entorno.













