Un planeta del tamaño de la Tierra podría mantener condiciones habitables en 70 Ophiuchi, un sistema estelar binario situado a 16 años luz. El mundo orbita sus dos estrellas y se convirtió en uno de los objetivos prioritarios para buscar vida más allá del Sistema Solar.
El sistema recuerda a Tatooine, el planeta de dos soles de Star Wars, aunque ese mundo solo existe en la ficción de George Lucas. Un nuevo análisis publicado en The Astrophysical Journal indica que el planeta podría mantener condiciones habitables pese a tener dos estrellas.
El resultado cuestiona la idea de que un segundo astro impediría la existencia de mundos como la Tierra y amplía los lugares donde la ciencia puede buscar vida en el universo.
Un sistema estelar inusual pero posible
Los dos soles que orbitan 70 Oph AB son estrellas enanas de tipo K, significativamente más pequeñas, frías y oscuras que nuestro Sol. Una tiene una masa equivalente al 88% de la nuestra, mientras que la otra alcanza el 73%, según los cálculos del equipo internacional de astrónomos que elaboró el estudio.
Los investigadores estiman que el sistema cuenta con unos 300 millones de años de antigüedad.
Lo extraordinario es que un planeta similar a la Tierra logre mantenerse en órbita estable en la zona habitable de estas estrellas binarias. Stephen Kane, astrofísico de la Universidad de California Riverside y coautor de la investigación, subraya que nuestro propio Sistema Solar, con una única estrella, resulta más inusual de lo que creemos.
Las simulaciones demuestran que la segunda estrella no necesariamente actúa como una «bola de demolición» que destruya la posibilidad de vida, sino que permite escenarios complejos pero viables.
Ventajas de buscar vida en sistemas binarios
Las estrellas enanas de tipo K pueden vivir hasta siete veces más que el Sol, durante unos 70.000 millones de años. Esa longevidad amplía el tiempo disponible para que la vida evolucione y prospere, y convierte a sistemas como 70 Oph AB en candidatos atractivos para futuras misiones de exploración.
Skylar D’Angiolillo, otro de los autores, dijo que el equipo calculó la zona habitable alrededor de la estrella principal y comprobó si el planeta podía mantener una órbita estable. Aunque la segunda estrella genera complejidades orbitales, no impide que se formen y se mantengan mundos potencialmente habitables. El análisis ofrece un marco aplicable a otros sistemas estelares binarios.
Una oportunidad cósmica cercana
Lo relevante del descubrimiento radica en la proximidad de 70 Oph AB en términos astronómicos. A solo 16 años luz, se encuentra relativamente cerca en el cosmos, lo que facilita su estudio detallado con tecnología actual y futura.
Según datos de la NASA, más de la mitad de todas las estrellas del cielo poseen una o más compañeras, lo que multiplica exponencialmente las posibilidades de hallar planetas similares al nuestro.
William Herschel, astrónomo germano-británico que también descubrió Urano, identificó el sistema hace aproximadamente 250 años. Los nuevos análisis lo convierten en un objetivo concreto para buscar habitabilidad extraterrestre.













