Adrián Conejo regresaba junto a su casa tras recoger a su hijo, Liam, cuando fueron detenidos el 20 de enero, como parte de un operativo de deportaciones masivas de Donald Trump.
La muerte del profesional de la salud, de 37 años, a manos de agentes federales del ICE desató protestas y profundizó los cuestionamientos a la ofensiva antiinmigración en Estados Unidos.