Laura Pausini tuvo que recibir oxígeno en pleno concierto en Quito

El momento fue manejado con naturalidad y cercanía con el público.

No es la primera vez que la cantante enfrenta una situación similar en altura.
Ilse Herrera Marañón

Un momento inesperado marcó la presentación de Laura Pausini la noche del 24 de abril en el Coliseo General Rumiñahui, en Quito. En medio de su espectáculo, la artista italiana detuvo brevemente su interpretación para recibir oxígeno, una situación que ella misma explicó posteriormente como consecuencia de la altura de la capital ecuatoriana.

LEA TAMBIÉN: Muere trabajador durante montaje del escenario del concierto de Shakira en Copacabana

Vestida de negro y sin abandonar la interacción con el público, la cantante tomó una mascarilla conectada a un pequeño tanque que le acercó su equipo. Durante algunos segundos, continuó hablando con los asistentes mientras se recuperaba, antes de devolver el dispositivo y retomar el concierto con normalidad.

@gigiaventuras Laura necesitando oxigeno en Quito 🇪🇨 @Laura Pausini #laurapausini #quito #ecuador #yocantoworldtour2026 ♬ original sound - Gigi Aventuras

Un episodio que reforzó su conexión con el público

Lejos de generar preocupación, la pausa se integró de forma natural al desarrollo del espectáculo. Pausini explicó con sencillez lo que ocurría, manteniendo la cercanía con los asistentes, quienes respondieron con aplausos y muestras de apoyo.

El momento fue compartido posteriormente por la propia artista en sus redes sociales, donde detalló que la altitud de Quito influyó en su respiración durante el show. Aun así, dejó en claro que su prioridad era continuar con la presentación.

LEA TAMBIÉN: María Becerra acompaña a fan con cáncer y financia su tratamiento médico

No es la primera vez que la intérprete atraviesa una situación similar. En 2024, durante un concierto en la Arena Ciudad de México, también requirió oxígeno en medio del espectáculo debido a condiciones que afectaron su respiración. En esa ocasión, incluso tomó el episodio con humor antes de seguir cantando.

En Quito, el desenlace fue similar: una pausa breve, controlada, y el espectáculo retomando su ritmo habitual. El gesto, lejos de interrumpir la experiencia, se convirtió en un momento de complicidad entre la artista y su público, que acompañó cada instante con entusiasmo.