Ha vivido solo en las montañas por 50 años, hoy sorprende con un estudio sobre cambio climático

Billy Barr ha recolectado data desde que salió de Nueva Jersey para convertirse en el único residente de una mina de plata abandonada a 3.048 metros de altura.
Redacción Vistazo
Billy Barr ha recolectado data desde que salió de Nueva Jersey para convertirse en el único residente de una mina de plata abandonada a 3.048 metros de altura.

Un hombre de 71 de años ha vivido solo por casi cinco décadas en las montañas del estado de Colorado, EE. UU., y su pasatiempo ha conseguido ayudar en la investigación sobre la emergencia climática.

Billy Barr lleva aproximadamente 50 años midiendo la nieve fuera de su cabaña en las montañas. Sus herramientas son simples, las mismas que utiliza desde la década de los 70. Una regla de madera conectada a copos que se acumulan en su tabla de nieve, una porción de la nieve que pone en un balde de metal y cuelga de una balanza que le indica que esta tiene 10% de agua, lo cual no le sorprende.

Por años, el porcentaje era cercano al 6%, pero va en aumento. "Un año podría ser normal, es decir, el clima es el clima, cambia todo el tiempo. Sin embargo, se ha mantenido (alrededor del 10%) por cinco años seguidos. Entonces, empieza a ser preocupante", explica Barr.

El hombre ha recolectado data desde que salió de Nueva Jersey para convertirse en el único residente de una mina de plata abandonada a 3.048 metros de altura. En sus notas registra la temperatura, altura de la nieve e incluso actividad animal como las huellas de un zorro.

En el camino, sin darse cuenta, Barr se convirtió en un cronista del cambio climático. El hombre dice que eventualmente informará a los investigadores sobre la migración de colibríes y la hibernación de las marmotas.

El científico aficionado es encuentra localizado en una zona del nevado que alimenta el Río Colorado, un foco de atención urgente de la ciencia por la sequía que se presenta al oeste de Estados Unidos.

Barr ha enviado todos los datos recolectados al laboratorio Rocky Mountain Biological, cuya estación cobra vida cada año en verano, pues florece un arcoíris de flores silvestres y se puede observar a varios animales.

Sin embargo, él es único que recorre la zona de aproximadamente 243 metros en los días de invierno, registrando diferentes hallazgos para aportar a la ciencia.