Guerra comercial Ecuador y Colombia: 'Es la más fuerte en casi 40 años que ha tenido Sudamérica'

Julio José Prado, exministro de Producción, advierte que el alza del arancel colombiano al 50% podría provocar una ruptura diplomática si no se resuelve el conflicto.

Personas trabajando en una planta procesadora de atún.
Jorge Cavagnaro

La relación comercial entre Ecuador y Colombia atraviesa su momento más crítico en décadas. Tras la decisión del Gobierno ecuatoriano de aplicar un arancel del 50% a productos colombianos, y ante el proyecto de decreto del Ejecutivo colombiano que replicaría la medida para cerca de 200 partidas ecuatorianas, el intercambio bilateral enfrenta el riesgo de una paralización casi total.

Julio José Prado, exministro de Producción, Comercio Exterior, Inversiones y Pesca, sostiene que el escenario actual supera las previsiones más pesimistas planteadas semanas atrás.

Según explica, con aranceles del 50% en ambos lados, el comercio podría caer al 0% en alrededor de 15 a 17 de los principales productos intercambiados.

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De acuerdo al borrador del decreto colombiano, la medida abarcaría prácticamente el 90% de las exportaciones ecuatorianas hacia ese mercado. Hasta la semana pasada, Colombia había anunciado aranceles para 20 productos; ahora la lista se ampliaría a 200; esto equipara la decisión adoptada por Ecuador el fin de semana anterior.

Gráfico sobre el impacto de la medida de Colombia.

Entre los sectores afectados, Prado menciona preparaciones de pescado, especialmente atún enlatado, que representan alrededor de USD 155 millones en exportaciones; manufacturas de madera y tableros contrachapados, con ventas cercanas a USD 100 millones; grasas vegetales y animales, cuyo mercado colombiano concentra el 40% de las exportaciones ecuatorianas en ese rubro; plásticos, cereales y otros productos agroindustriales. En el caso de ciertos cereales, el 95% de las ventas externas se destinan a Colombia.

El exministro advierte que el impacto conjunto podría superar los USD 2.000 millones de lado y lado, considerando que el comercio bilateral ronda los USD 3.000 millones anuales. Además del efecto en exportaciones, anticipa posibles problemas de abastecimiento, incremento de precios y ruptura de contratos si la medida entra en vigencia y se mantiene por semanas o meses.

Prado fue uno de los exministros de Ecuador que se sumó a un comunicado para pedir diálogo entre ambos gobiernos. Él señala que empresas con inversiones cruzadas entre los dos países observan el proceso con incertidumbre y esperan un pronunciamiento de la Comunidad Andina (CAN) sobre la legalidad de las decisiones. No descarta que se den eventuales demandas o arbitrajes en el marco de contratos de inversión vigentes.

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En el plano diplomático, subraya la necesidad de diálogo inmediato. “No hay tiempo que perder”, afirma y añade que cancilleres y ministros de Comercio Exterior deben sentarse a la mesa con mediación regional si es necesario.

Para Prado, la magnitud de la medida no tiene precedentes recientes en Sudamérica. Señala que desde las políticas de sustitución de importaciones de los años sesenta no se registraba una escalada arancelaria de esta dimensión en la región.

Mientras el decreto colombiano no ha sido oficialmente ejecutado, su publicación en línea confirma que la decisión está lista para entrar en vigor. El desenlace dependerá de las gestiones diplomáticas en curso. Entretanto, el comercio bilateral permanece en un escenario de alta volatilidad y expectativa frente a los próximos pasos de ambos gobiernos.

Empresarios piden diálogo entre mandatarios

El Comité Empresarial Ecuatoriano (CEE) y la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI) también reaccionaron al proyecto de decreto del Ejecutivo colombiano con una rueda de prensa simultánea entre ambos gremios.

Juan Carlos Navarro, presidente del CEE, explicó que están frente a una coyuntura comercial sensible, que ya está generando efectos reales en los flujos, en las cadenas productivas y en el empleo. "Entendemos que la seguridad nacional es una prioridad legítima del Estado, pero creemos que la estabilidad económica es parte esencial de esa seguridad".

Desde su gremio señalan que desean que se encuentren soluciones y que en ese camino ya pueden presentar evidencias del impacto y proponer soluciones viables que protejan el empleo, la producción y la estabilidad económica de ambos países, para combatir la creciente informalidad. "Las medidas arancelarias, especialmente en niveles de 30%, y ahora del 50%, ya están generando distorsión en el comercio bilateral y esos impactos no solo son solo estadística, sino en precios, inversiones y puestos de trabajo".

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Navarro señaló que el impacto de estas medidas aún no se refleja, ya que muchas operaciones comerciales entre ambos países se concretaron antes de la entrada en vigencia del aumento de aranceles.

Empresarios reunidos para hablar sobre guerra comercial entre Ecuador y Colombia.

Por eso apela al diálogo, "que es la única vía eficaz para evitar una escalada. No se trata de quién tiene la razón sino de proteger la seguridad, la estabilidad económica, el empleo y la integración regional". Por eso pide que ese diálogo sea directamente entre Daniel Noboa y Gustavo Petro. "Lo ideal es que una vez que agenden la reunión se suspendan las medidas de buena fe".

Lo mismo opinó Bruce Mac Master, presidente de la ANDI y agregó que no se puede pasar por alto el esfuerzo y trabajo por tantos años entre Ecuador y Colombia para la que quizá, según él, es la más profunda integración económica de toda Latinoamérica.

Mac Master agregó que hay una gran cantidad de procesos productivos diseñados entre ambos países para justamente venderse productos y servicios. Por eso se mantuvo en la posición de que "las restricciones al comercio no solucionan problemas que no son comerciales".