Cártel TikToK: Así reclutan las bandas criminales a los jóvenes en Ecuador

Cada día de inacción del Estado y la sociedad, frente a lo que ocurre en redes sociales con el crimen organizado, posiblemente significa que un joven más sea reclutado mientras otro es asesinado.

Alejandro Pérez

Fuera del mapa de las autoridades, TikTok se ha convertido en terreno fértil para el reclutamiento de niños y adolescentes a quienes se les vende una idea romántica del crimen organizado. El algoritmo de la plataforma china no filtra este tipo de contenido y premia o viraliza videos violentos. Así lo describe una investigación que mapea lo que sucede en Ecuador.

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Cadenas de oro, armas, fajos de billetes, autos, droga, licor, mujeres producidas... Son parte de miles de publicaciones que inundan las redes sociales, explícitamente asociadas a la vida criminal. Uno de los videos más icónicos de la narcocultura ecuatoriana es del cantante Jojairo HP, que supera los 7,5 millones de visitas. ¿Qué lo hace tan atractivo?

“Tú sabes que no tengo nada, pero como 220 mil encaletados. Tú te fuiste de mi lado y yo pienso en todos los muertos que he dejado (...) Yo ya no tengo amores, mis días ahora son mejores. Yo ya no te extraño...”. Es parte de la letra de la canción más reproducida y simbólica de Christopher Jojairo Arcalla Ramírez. Le cantaba al amor y al crimen, el coctel perfecto. La Policía lo identificaba como parte de Los Tiguerones. Fue asesinado en octubre de 2021, junto al atleta Álex Quiñónez, en Guayaquil. Jojairo era futbolista, pero no llegó a la liga profesional porque las bandas lo atraparon primero.

“Cuántos niños son mis hijos, que paguen el fucking peaje (...) un rifle me compré, las municiones son a dos por diez. Hasta la 11, pilas con la ley. Se me voltearon, a todos los maté...”, dice otro de sus clips en los que aparecen niños. Aunque son videos de hace más de cuatro años, cientos de usuarios siguen reproduciéndolos en Tiktok, la plataforma por excelencia para este tipo de contenido.

Jojairo Hp fue asesinado junto al atleta Álex Quiñónez en Guayaquil, en 2021.

Como Jojairo, hay decenas de personas que se hacen llamar artistas urbanos y le cantan al narco. Graban sus videos y pululan por Tiktok, dan conciertos en sectores donde operan, discotecas, e incluso en fiestas parroquiales y cantonales, organizadas con dineros públicos, pero fuera del radar de las autoridades.

El fenómeno no es nuevo. Ya en 2021, cuando empezaron las matanzas carcelarias, los presos hacían transmisiones en vivo desde las prisiones. Los capos se filmaban, cantaban, mostraban armas y lujos tras las rejas. Y cada vez usan mejor la tecnología a su favor en una especie de “alfabetización criminal” que se hace sobre todo por Tiktok. Un estudio describe cómo funciona y cuáles son los peligros.

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De TikTok a las calles

Todos, autoridades y delincuentes saben que los espacios que no logra controlar el Estado son tomados por el crimen organizado. Y esa es una de las premisas de una investigación que lideró el antropólogo digital Gabriel Brito, dentro de un programa de estudios en el Instituto de Internet de la Universidad de Oxford, en Reino Unido.

El estudio revisó más de 1,2 millones de videos para determinar cómo Tiktok amplifica el reclutamiento juvenil en Ecuador. Primero, explica que la plataforma china no tiene ninguna clase de filtro en cuanto a este tipo de contenido, a diferencia de otras redes sociales que tienen restricciones o que el algoritmo trata de evitar. En Tiktok, por el contrario, los videos en los que se romantizan el estilo de vida del crimen organizado se vuelven más virales.

Brito, quien también es profesor de la Universidad Casa Grande, dice que Tiktok es terreno fértil para el reclutamiento y que funciona como un embudo o bucle. El primer paso son los videos de contenido genérico de la vida narco: dinero, viajes, autos, mujeres. A medida que un joven va consumiendo ese tipo de contenido el algoritmo avanza y le muestra videos que romantizan a líderes criminales. Y así, el usuario va llegando a contenido en el cual ya se habla de bandas, de cómo obtener dinero para tener esa vida, hasta que llegan al punto de hacer contacto con un reclutador.

Capturas de TikTok

“Obviamente un video de contenido general puede llegar a un millón de personas, pero unas 200 mil irán al siguiente paso y, unos miles, un paso más allá, por eso funciona como un embudo”, explica Brito.

La investigación no solo se basa en las cuentas que crean el contenido, sino también en quienes consumen. Al revisar los perfiles de los consumidores, se detectó que hay patrones en sus publicaciones: hablan de familiares asesinados, de madres enfermas, resentimiento social por hogares llenos de violencia, falta de figuras paternas, escasez económica, etc.

Muchas de las cuentas ofrecen préstamos o trabajitos y así se cuaja el reclutamiento. Incluso hay invitaciones directas que dicen tal día estaremos en el cerro Las Cabras (Guayaquil) con tal líder o tal cantante.

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“El hecho de que haya menores de edad con armas en las manos, sin cubrirse el rostro, y grupos que anuncian abiertamente que van a delinquir es un síntoma de que la gente percibe que el control escasea. Las redes no deben verse como un juego, sino como un territorio, porque las bandas criminales colonizan esos espacios donde no hay Estado”, alerta Brito.

No hay una estadística de cuántos jóvenes han sido reclutados, pero miles de menores de edad han muerto violentamente en los últimos cinco años. Las cifras más recientes del Ministerio del Interior dan cuenta de que en 2025 fueron asesinados casi 600 niños y adolescentes entre 12 y 17 años. El 80 por ciento, por arma de fuego, lo que sugiere una relación con disputas entre bandas.

Las escuelas y colegios también son lugares de reclutamiento y donde las bandas extorsionan a estudiantes y docentes.

Al borde del abismo

“Las redes sociales y las series de narcos muestran una idea errónea de que esto es solo traficar droga o blanquear el capital. El crimen organizado es extremadamente brutal: todos los días matan gente porque es parte del negocio. Hay una alta rentabilidad, pero con un alto riesgo. Les hacen creer a los jóvenes que van a encontrar un sentido de familia y seguridad, pero te van a matar si no eres capaz o efectivo”, explica Michelle Maffei, experta en Seguridad y docente de la Universidad de Guayaquil. ¿Hay solución?

Lo primero que hay que entender, dice Maffei, es que las bandas actúan a sus anchas porque hay funcionarios, políticos, policías, militares a los que les pagan para que no hagan bien su trabajo. “Una estructura criminal no puede lavar activos, no se puede mostrar en redes sociales, no puede evadir la justicia, si no hay políticos de turno, empresarios, banqueros que están atrás solapando”.

Luego, se debe entender que el reclutamiento de jóvenes responde a factores que no tienen tanto que ver con la pobreza, sino con hogares disfuncionales: violencia doméstica, sexual, adicciones... Maffei recuerda que la Cosa Nostra en Italia tenía alrededor de 80 mil miembros y el 50 por ciento era gente de clases bajas y migrantes, pero la otra mitad era de clases medias y altas, porque necesitaban a alguien detrás del lavado de activos. Por eso sugiere que para minimizar el reclutamiento deben aplicarse programas donde el Estado y la sociedad civil implementen actividades, no solo de deportes, sino también culturales, educativas, de idiomas, con un alto componente de ayuda de control de emociones.

Y ¿qué hacer con Tiktok? “Hay que ver cómo Estados Unidos obligó a Tiktok a vender el algoritmo a una empresa americana para entrar en ese país. Ecuador es muy pequeño, al menos deberíamos unirnos los países de la región Andina para pedir que las plataformas rindan cuentas, exigir que el contenido más sensacionalista, violento, no sea el que se haga más viral”, dice Gabriel Brito.

Otro componente es la alfabetización digital, es decir, cómo sacarle el mayor provecho a la tecnología y protegerse de los riesgos asociados de Internet. Según el INEC, el 98 por ciento de la población entre 15 y 49 años es alfabeta digital porque en la encuesta responde que sabe usar una computadora o un celular. Pero si se preguntara si saben cómo proteger los datos personales en la red, la cifra sería al revés. Tiktok y otras redes sociales solo exigen deslizar el dedo para acceder a contenido que romantiza el crimen organizado.

Los dos expertos también coinciden en que el Centro del Inteligencia (CIES) debería tener un departamento exclusivo para rastrear a los criminales en la red, en lugar de usar la inteligencia para perseguir a opositores, como ha sucedido en cada gobierno de turno. Cada día de inacción del Estado y la sociedad posiblemente significa que un joven más sea reclutado mientras otro es asesinado.