Las vías más peligrosas de Ecuador: el tránsito como otra forma de violencia

No es azar ni fatalidad: curvas, madrugadas, domingos, exceso de velocidad y alcohol forman un patrón letal. En 2025 murieron 2.354 personas en las vías, pero el Ecuador aún mide mal, reacciona tarde y normaliza esta otra forma de violencia.

Cecilio Moreno

Un bus interprovincial avanzaba por la curva de Simiatug, cerca de Guaranda, al mediodía del 16 de noviembre de 2025. Venía desbocado, dijeron los testigos. Segundos después, a 200 metros ladera abajo, muchos cuerpos quedaron dispersos sobre el húmedo pastizal mientras los comuneros descendían con sogas tratando de ayudar. Murieron 22 personas. La mayoría regresaba de comprar alimentos en una feria libre. El accidente fue el más letal del año pasado.

En la Alóag–Santo Domingo, un bus con familias que volvían de pasar la Navidad con sus seres queridos, perdió adherencia en la calzada mojada, cayó a un barranco y quedó invertido. Una persona murió y 25 resultaron heridas. Muchos regalos quedaron desparramados en el lodo.

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En la Ruta Viva, en Quito, un choque entre un vehículo liviano y uno de carga terminó en incendio. Tres personas murieron calcinadas. Otros conductores intentaron apagar las llamas con extintores, pero la intensidad del fuego fue superior a sus esfuerzos.

Habitantes del kilómetro 26 de la vía a Daule, cerca de Guayaquil, se tomaron la carretera cansados por tantas vidas perdidas en su sector. Esa mañana de enero de 2026, una madre y su hija terminaron bajo las llantas de un vehículo sin placas que circulaba a gran velocidad.

Las escenas se repiten por todo el país. En 2025 murieron 2.354 personas en más de 20 mil accidentes. El tránsito se ha convertido en uno de los espacios más letales del país, solo superado por los sicariatos.

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En 2021 se reformó la Ley de Tránsito, intentando mejorar las normas, pero cinco años después no se ha dictado aún el reglamento para aplicarlas. El exceso de velocidad, el alcohol y la impunidad convierten al tránsito en otra forma de violencia.

Quito, jueves 22 de febrero del 2024 Accidente de transito de transporte escolar, en el sector del Troje, en la Ave. Simon Boli­var.

Un conteo incompleto

Las cifras son escalofriantes a pesar de no ser completas. En el Ecuador, las estadísticas oficiales contabilizan solo a quienes mueren en el sitio del accidente. Todo fallecimiento posterior, ocurrido en ambulancias, hospitales o domicilios, queda fuera del registro.

En los países que integran la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) se promueve el seguimiento de hasta treinta días posteriores al siniestro. Estos países reportan al IRTAD, una base de datos internacional sobre seguridad vial. Ecuador no aparece.

Organizaciones civiles advierten que, si Ecuador aplicara el estándar internacional de seguimiento a 30 días, la cifra real de fallecidos se incrementaría hasta un 30 por ciento. Ese desfase metodológico condiciona la lectura pública del problema.

Las cifras oficiales que están a cargo de la Agencia Nacional de Tránsito (ANT) y del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) revelan también que en 2025 hubo 17.932 personas que resultaron heridas o lesionadas en 20.346 accidentes reportados. La mayoría de ellos son llevados a los hospitales públicos. Informes del Ministerio de Salud confirman que los siniestros de tránsito son uno de los principales motivos de atención en las emergencias. No se conoce cuántos dólares se gastan en esas atenciones.

Tampoco se mide el impacto económico de la pérdida de tantas vidas humanas, 88 por ciento de ellas estaba entre 18 y 64 años. Es una de las principales causas de muerte de la población económicamente activa. Por último están, también fuera de registro, los que sufren incapacidad permanente producto de estas tragedias.

Se recuerda el caso de una funcionaria de la ANT, quien en Samborondón en 2016 fue embestida y aprisionada entre dos vehículos. Sufrió la amputación de sus extremidades inferiores. Medios de comunicación reportaron tiempo después que uno de los conductores fue sentenciado a prisión y a pagar una gran indemnización, pero la víctima denunció el incumplimiento de la orden judicial.

Quien sí ha hecho la cuantificación es el Banco Mundial. Lo recordó la Coalición por la Movilidad Segura. El informe afirma que el impacto anual de los accidentes de tránsito en el Ecuador es de 5.482 millones de dólares, una cifra similar al déficit fiscal.

Cuenca, Ecuador 13 de abril de 2023. El personal de Bomberos Cuenca.

Los mayores riesgos

Los datos de 2025, recién publicados por el INEC, muestran perfiles de riesgo claros. El 79 por ciento de las víctimas fueron hombres, una proporción que se acentúa en zonas urbanas.

La edad también marca una frontera definida. Un 57 por ciento de los fallecidos tenía entre 30 y 64 años, mientras que solo un tres por ciento eran niños menores de 12 años. El 4 de octubre pasado, durante las fiestas de Cuenca, un niño de ocho años fue atropellado por una camioneta cuyo conductor dio positivo en alcoholemia. El menor ayudaba a sus padres a vender fundas de basura en una esquina.

La mayoría de los accidentes ocurre en la noche y la madrugada. Un 28 por ciento sucede a partir de las 18h00, cuando el tráfico se intensifica en las avenidas urbanas. El mismo porcentaje se registra en la madrugada, cuando la congestión baja, pero aumentan el alcohol y la velocidad.

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Eso coincide con que el domingo sea el día más trágico, especialmente al amanecer. En 2025 murieron 532 personas ese día.

“Domingo trágico: almenos 16 muertos y más de 35 heridos en tres accidentes de buses el día de la consulta popular”, tituló El Diario de Portoviejo el 16 de noviembre. Dos de esos siniestros ocurrieron de madrugada. Informes técnicos advierten que la siniestralidad coincide “con franjas horarias de menor control y mayor velocidad”. Al domingo le sigue el llamado “San Viernes”, con 332 decesos.

Las motocicletas concentran uno de los mayores riesgos. “Motociclista muere arrollado en accidente que colapsa las vías de Samborondón, La Aurora y Salitre”, publicó un portal digital el 15 de enero. Las motos, que se han multiplicado en las calles, concentran la tercera parte de las muertes viales. En 2025 fallecieron 748 motociclistas, muchos con muerte inmediata.

Las bicicletas sonel eslabón más frágil. En 2025 murieron 20 ciclistas en siniestros viales. En las zonas rurales la vulnerabilidad se agrava: el 55 por ciento de las muertes ocurrió fuera de los perímetros urbanos, donde la distancia a hospitales, la falta de ambulancias equipadas y la precariedad vial reducen las posibilidades de sobrevivir.

Velocidad sin freno

El “conducir desatento a las condiciones de tránsito”, es según la ANT la causa más recurrente de accidentes. El informe que reporta 799 muertes por esta causa explica que se refiere al “uso de celular, pantalla de video, comida, maquillaje o cualquier otro elemento distractor”.

La segunda causa relevante es “conducir vehículos superando los límites máximos de velocidad”. Los informes técnicos recuerdan que “el exceso de velocidad no solo incrementa la probabilidad de un siniestro, sino que define su desenlace”. Fueron 603 los que murieron por esta causa en 2025, una cifra cercana a todos los fallecidos durante el terremoto que devastó Manabí y Esmeraldas en 2016.

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Un reporte de la Autoridad de Tránsito Municipal de Guayaquil (ATM) relacionó la suspensión de 42 radares, una medida ordenada por la autoridad nacional con un incremento del 46 por ciento de fallecimientos, en el Puerto Principal, entre enero y octubre de 2025. Para la ATM, los radares son “el principal mecanismo disuasivo contra la velocidad en arterias críticas”.

En Quito, la atención se concentró en el transporte pesado. La Capital reportó más de 3.200 accidentes entre enero y octubre del año pasado. La Ruta Viva y la avenida Simón Bolívar volvieron a aparecer como puntos críticos. Operativos municipales realizados en noviembre detectaron conductores de carga con licencias sin puntos y deficiencias en su formación técnica. En cuanto a las causas, el patrón se repite: velocidad, peso, pendientes y márgenes de error mínimos.

Un sistema que llega tarde

Las cifras están disponibles, las causas identificadas y las comparaciones regionales son conocidas. Pero la tendencia al incremento de muertes en las vías cada año, no varía. Países como Chile y Argentina lograron reducir de forma sostenida su mortalidad vial mediante controles automáticos, diseño seguro de vías y políticas de largo plazo. Ecuador, mantiene una gestión fragmentada, con decisiones que varían según el territorio y el momento político. Chile que tiene un número de habitantes igual al Ecuador, tenía en 2015 una tasa de mortalidad vial del 11,9 por ciento por cada 100 mil habitantes. Bajó al 7,8 por ciento en 2024.

En Ecuador este parámetro, durante la última década, se sitúa en 12 por ciento. Si lo proyectamos por provincias, la mayor siniestralidad la tiene Los Ríos, bordeando el 20 por ciento. Le siguen Cotopaxi, Chimborazo y Cañar con 18 por ciento. Es curioso que aunque Pichincha y Guayas lideran la cuantificación de muertes sobre el as- falto, en la tasa por 100 mil ocupan los puestos 15 y 18, respectivamente.

La Ley Orgánica de Transporte Terrestre reconoce la seguridad vial como responsabilidad del Estado, pero su aplicación sigue siendo desigual. Las reformas legales avanzan más rápido que su reglamentación. La velocidad continúa virtualmente siendo tolerada, el alcohol se sanciona de forma irregular y el control al transporte pe- sado depende de operativos esporádicos. Cada siniestro grave reactiva el debate solo durante algunos días.

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Cada tercer domingo de noviembre, la ONU celebra el Día Mundial en Recuerdo de las Víctimas de Siniestros de Tránsito. En Ecuador, la estadística oficial seguirá incompleta mientras la metodología no cambie, pero incluso bajo ese conteo restringido, el mensaje es claro: Desplazarse por nuestras calles, avenidas o carreteras, sigue siendo desafiante, cual deporte de alto riesgo.