¿Cómo logró el control territorial el CNJG en México y por qué Ecuador debería preocuparse?

La estrategia de diversificar las actividades criminales permitió el ascenso meteórico del CNGJ. Por qué las alertas de lo que ocurre en México debe causar suma preocupación en Ecuador, donde operan Los Lobos, su aliado local.

Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) expandió una franquicia criminal en múltiples países, incluido Ecuador.
María Belén Arroyo

Se llama ‘derecho de piso’. Es un impuesto a todo. Les cobran a los productores por cada kilo de limón que sale de las huertas. Les cobran a los vendedores de pollo por cada libra que expenden. Cobran por cada metro de fachada de una casa, para no bombardearla. Y por cada hijo que acude a la escuela primaria o a secundaria, le piden una vacuna a la familia para no secuestrarlos.

Quien lo explica con esa claridad es el periodista mexicano Ignacio Rodríguez Reyna, director del medio Fábrica de Periodismo y fundador asociado de Quinto Elemento.

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En su trayectoria periodística ha investigado el ascenso del cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Esta estructura criminal surgió en el estado de Michoacán, del cartel de ‘los Valencia’ o también llamado ‘El Mileno’.

En menos de 15 años, el CJNG pasó de ser una estructura criminal local a una franquicia internacional del delito, explica Rodríguez, en entrevista con Vistazo.

Hoy, la organización se encuentra en los 32 estados de México. Y su carácter transnacional consiste en que se encuentra inclusive en Asia. Por cierto, en Latinoamérica ha dejado una huella de sangre y violencia.

La muerte de su principal líder Nemesio Oseguera Cervantes, ‘El Mencho’, o ‘El señor de los Gallos’, el domingo 22 de febrero, en un operativo a cargo de las fuerzas del orden, abre la interrogante sobre el futuro de la estructura.

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SUS INICIOS VIOLENTOS

Pero todo hace pensar que los engranajes delictivos seguirán activos. “Esta organización vende violencia”, asegura el periodista. “Empezó a traficar droga, incursionó en el robo de combustible, robo de ganado, tráfico de migrantes y luego la extorsión, que en México es una verdadera emergencia, ya que se fija tarifa por todo”.

Por supuesto, cobran rescate por cada persona migrante que secuestran. Cobran, en última instancia, el derecho a la vida.

En suma, lograron presencia territorial a partir del miedo en la población. Sin embargo, esas ganancias no les conformaron, así que pusieron sus ojos en los gobiernos locales. De esa manera influyen en la política local.

El uso de la violencia extrema es otra de sus marcas de nacimiento. En 2011, durante una reunión de procuradores y presidentes de los tribunales de justicia en Veracruz, el grupo dejó 14 cadáveres en una zona pública, como señal de su violencia.

Dos días antes de esa reunión, 35 cadáveres fueron localizados en una zona cercana. Todos tenían signos de tortura.

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Los analistas especulaban si se trataba de un acto criminal mentalizado por el cartel de Sinaloa, para boicotear la reunión en la que se analizaría la política nacional de seguridad. Otros sentenciaban que los responsables eran miembros de Los Zetas.

Solo con los días se conoció el nombre del grupo responsable de tanta violencia: el Cartel Jalisco Nueva Generación (CNJG).

El periodista mexicano Ignacio Rodríguez Reyna, director del medio Fábrica de Periodismo y fundador asociado de Quinto Elemento.

La crisis interna en el cartel de Sinaloa abonó el terreno para la consolidación de CJNG. De hecho, su líder Joaquín Guzmán Loera, el ‘Chapo’, líder de Sinaloa fue detenido en 1993 y se fugó en 2001. Luego volvió a ser capturado en 2014, evadió la prisión en 2015 y fue recapturado en 2016.

Todo esto fue minando el poderío de Sinaloa como cartel. Al mismo tiempo, CJNG se internacionalizaba, explica Rodríguez.

Una de las estrategias de la estructura fue “innovar en la parte criminal”, según el periodista. Por ejemplo, ellos fueron los primeros en el uso de drones con explosivos y de minas antipersonales en la vías por donde transitan grupos enemigos.

Pero aún más. Reclutaron a militares y ex guerrilleros de Colombia y Guatemala. Esto explicaría el carácter marcial de la organización, su jerarquía y verticalidad.

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SU CARÁCTER TRANSNACIONAL

Este cartel actúa como una franquicia. De este modo, los grupos locales que buscan convertirse en sus aliados deben replicar sus prácticas violentas.

Esto ocurre precisamente en Ecuador, donde ‘Los Lobos’ disputan con violencia extrema a ‘Los Choneros’ el dominio en zonas como la provincia costera de Manabí. Es estratégica por su salida al océano Pacífico. Pero fue tradicionalmente bastión de ‘Los Choneros’.

Mientras el gobierno mexicano se concentró en golpear a Sinaloa, fortaleció el funcionamiento del CJNG, ése fue un error.

En zonas de la Amazonía, como la provincia de Orellana, también hay indicios del accionar violento de ‘Los Lobos’, aliados de CNJG.

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Y qué decir de las provincias de Machala y Azuay. Su accionar disparó los índices de muertes violentas. El botín en disputa es la minería ilegal en Puerto Enríquez, y la salida al océano, a través de la provincia de El Oro.

En Ecuador, las extorsiones se extendieron. Ése es un legado de CJNG y sus aliados locales, ‘Los Lobos’. Otros de sus contactos, ‘Los Tiguerones’ también aplican este mecanismo para financiarse y para infundir miedo entre los pobladores.

En México, la deshumanización de quienes actúan bajo la consigna del crimen organizado dio lugar al surgimiento de especialidades en ese submundo. Los pozoleros disuelven en ácido los cuerpos enemigos. Los halcones o punteros son los jóvenes que se encargan de cuidar el territorio. Y los cocineros, son quienes se encargan de preparar el fentanilo y drogas químicas. Sobre esto, alertó el mismo periodista en un encuentro internacional sobre investigación al crimen organizado.

Todo esto afecta a la labor periodística. En México, entre 2000 y 2024 se documentaron 164 crímenes de periodistas. 44 de esos casos ocurrieron a partir de 2018.