El Mencho, El Chapo y Gerald: novias, citas y errores que facilitaron la caída de capos del narcotráfico
Varios de los capos del narcotráfico, hoy detenidos, fueron ubicados por un punto débil inesperado: sus relaciones amorosas, sus contactos íntimos y los rastros que dejaron.
La escena más reciente ocurrió en México: el secreto no se rompió por un soplón clásico, sino por una visita privada. La inteligencia militar detectó que una mujer se reuniría con Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cartel Jalisco Nueva Generación, en Tapalpa, a unos 130 kilómetros al sur de Guadalajara.
En el narcotráfico, los capos invierten millones en búnkeres, escoltas y más protecciones. Aprenden a no dejar huellas digitales, a no repetir rutas, a desconfiar de todos.
Pero hay algo que puede convertirse en su “Talón de Aquiles”: el impulso de buscar a alguien. Y esa íntima grieta humana suele ser aprovechada por los servicios de inteligencia de los países.
Ricardo Trevilla, secretario de Defensa de México, lo explicó: "Se ubicó a un hombre de confianza de una de las parejas sentimentales de Oseguera y ese hombre la llevó a una casa en Tapalpa. La mujer se fue al día siguiente, pero él se quedó". El “inexpugnable” círculo de seguridad se había convertido en simples coordenadas.
La operación del domingo 22 de febrero no fue improvisada. Se diseñó con acciones por tierra y aire, buscando la sorpresa. El desenlace fue un enfrentamiento armado que terminó con Oseguera herido junto con dos escoltas, fue trasladado vía aérea y murió en el camino, según la versión oficial.
A la par, las autoridades reportaron haber encontrado un arsenal compuesto por armas largas y lanzacohetes. La reacción del cartel no demoró mucho. Fue violenta. Se desataron bloqueos e incendios en distintos puntos del país azteca.
Lo paradójico es que este patrón no sucede por primera vez. Y no necesariamente por culpa de las "novias", sino porque los capos necesitan moverse, hacer compras, organizar reuniones, comunicarse. Pero en el mundo de la investigación criminal, esas pistas se convierten en "la punta del ovillo".
Cómo cayó Gerald en Ipiales por una trampa sentimental
Ecuador también tiene un caso que llamó la atención hace unos años. Édison Washington Prado Álava, alias "Gerald", construyó en silencio una maquinaria de narcotráfico con alcance internacional.
Su captura podría servir para guion de película en Netflix. No cayó en un gran despliegue de helicópteros ni en una persecución de película: cayó por una combinación de paciencia y un señuelo diseñado al milímetro.
Una agente encubierta consiguió acercarse a él por redes sociales, coqueteo incluido, hasta ir hilvanando mensaje a mensaje una red que no parecía red. Primero, la conversación; luego, la confianza; después, la idea de un encuentro “en corto”.
LEA: ¿Quién es "Gerald", el narcotraficante más poderoso de Ecuador?
La supuesta agente lo convenció de viajar, atravesar la frontera colombo-ecuatoriana y llegar a Ipiales, con la promesa de un cara a cara más discreto y relajado. Era abril de 2017 cuando Gerald mordió el anzuelo. Lo que parecía una simple escapada, un desplazamiento breve, una cita, terminó para él de la peor manera.
La policía colombiana lo detuvo y, diez meses después, fue extraditado a los Estados Unidos. En Florida fue juzgado y sentenciado a 19 años de prisión. Según los registros del US Bureau of Prisons, la condena la cumple en una cárcel del estado de Minnesota.
LEA: El "Chapo" Guzmán, el narco que de niño vendía caramelos
Así cayó El Chapo tras sus contactos con Kate del Castillo
Joaquín “El Chapo” Guzmán estaba prófugo desde su fuga del penal del Altiplano y, desde entonces, su sombra se había convertido en una obsesión para las fuerzas del orden mexicanas. Guzmán era entonces el hombre más buscado de ese país y el líder del Cártel de Sinaloa.
Pero su suerte terminó en la madrugada del 8 de enero de 2016. La chispa, según el relato de la cadena BBC de Londres, fue casi doméstica: un reporte sobre hombres armados en una vivienda. A la alerta respondieron militares y el enfrentamiento no demoró.
En medio del caos, El Chapo se metió por una alcantarilla y se perdió momentáneamente. Más tarde fue localizado en un motel de Los Mochis. Luego se supo que el operativo “Cisne Negro” no fue improvisado. Pieza clave del seguimiento había sido la actriz Kate del Castillo por quien el capo sentía una atracción especial.
LEA: El Chapo Guzmán, de la cima a la penumbra de por vida
Ella que había sido protagonista de la serie “La reina del sur” donde la novia de un narcotraficante se convertía en líder de un cartel, habría sido la intermediaria en los contactos que facilitaron que el actor Sean Penn llegara a entrevistarse con Guzmán para una historia que publicaría la revista Rolling Stone.
El Chapo se había obsesionado no solo con la actriz, sino también con la posibilidad de salir del anonimato y contar su historia a través de una entrevista exclusiva. Pero tras su captura fue enviado a los Estado Unidos donde un juez de Nueva York lo condenó a cadena perpetua más 30 años adicionales.
Llamadas, metadatos y errores que delatan a los narcos
Hoy en día, la persecución ya no depende solo de “un soplón”. La tecnología es una gran ayuda, pero el verdadero disparador suele ser el mismo criminal.
Pablo Escobar, el capo más famoso de Colombia, cayó en diciembre de 1993, en Medellín tras haberse comunicado por teléfono con su familia. Para los sicólogos, fue la necesidad humana de hablar con alguien cuando el cuerpo ya no aguantó la clandestinidad.
Cuando ya nos acercamos a la mitad del siglo XXI, un celular encendido en un lugar remoto es como una bengala a medianoche. La inteligencia artificial y la humana se entrelazan hasta convertir un gesto afectivo en unas coordenadas decisivas.