El fenómeno de El Niño plantea riesgos para toda la cadena de producción y exportación del banano en Ecuador. Las lluvias intensas podrían inundar plantaciones, afectar las vías por las que se transportan los contenedores y provocar retrasos en los puertos. A esto se suman posibles problemas de calidad de la fruta durante su traslado hacia los mercados internacionales.
Paul Vera, director del Observatorio Estadístico del Banano de la Asociación de Exportadores de Banano del Ecuador (AEBE), explica a Vistazo, durante el Banana Time 2026, que alrededor de 70.000 hectáreas de cultivo están en zonas de alta o muy alta susceptibilidad a inundaciones. Estas son cerca del 35% de las hectáreas sembradas en el país, según sus estimaciones. Sin embargo, aclara que estar en una zona susceptible no significa que necesariamente se inundará.
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Para identificar los puntos de mayor exposición, el Observatorio desarrolló un monitor climático que cruza los polígonos de las plantaciones con información sobre precipitaciones y otras condiciones meteorológicas. La herramienta permite ver lo que ocurre en las áreas de cultivo, en lugar de utilizar solo registros generales de cada zona.
La afectación podría tener un impacto en la economía, por la importancia del banano y el plátano para las exportaciones del país. Según el Banco Central del Ecuador (BCE), entre enero y julio de 2026, este rubro generó USD 2.739,9 millones, un crecimiento del 7,5% frente al mismo periodo del año anterior. Así, se ubicó como el segundo producto de exportación no petrolera, solo por detrás del camarón.
¿Cuál es el riesgo de perder hectáreas de producción?
La exposición a inundaciones depende de varios factores, entre ellos la elevación de las fincas, la cantidad de lluvia y el posible desbordamiento de los ríos. Vera señala que algunas plantaciones cuentan con muros de contención, canales de drenaje y estaciones de bombeo para retirar el exceso de agua. Otras dependen del drenaje natural y podrían tener más dificultades cuando los terrenos hacia los que escurre el agua también estén anegados.
El especialista plantea que las consecuencias podrían sentirse con mayor fuerza después del primer trimestre de 2027. Las plantaciones que se pierdan por inundaciones podrían necesitar resiembras una vez que termine el invierno. Si estas labores se realizan a partir de junio de 2027, la recuperación de esas hectáreas podría reflejarse en la producción recién en enero de 2028.
Exportación de banano en peligro: vías, puertos y calidad de la fruta
Los riesgos no terminan en las plantaciones. Para que la fruta llegue a mercados internacionales, los contenedores deben trasladarse hasta los puertos, para eso, debe llegar al lugar donde se siembra. “Que el contenedor llegue a la finca, primer problema”, resume Vera. En ese recorrido, las inundaciones de las vías principales y secundarias pueden interrumpir el flujo de carga.
En Los Ríos, una de las provincias relevantes para la producción bananera, el Observatorio realizó un análisis por tramos que identificó kilómetros de carreteras con presencia histórica de agua durante los últimos 40 años. Vera también advierte sobre posibles dificultades en la operación portuaria y en rutas marítimas.
Según sus estimaciones, al menos el 70% de la fruta exportable del país pasa por el canal de Panamá, cuya operación puede verse afectada por condiciones de sequía asociadas al fenómeno de El Niño. “Vamos a tener retraso”, sentencia.
Frente a este escenario, el especialista considera necesario fortalecer las medidas preventivas en las fincas con exposición a inundaciones. Inversiones en acciones como muros de contención pueden reducir los riesgos, mientras que el monitoreo de las vías y la coordinación con las autoridades permiten anticipar posibles interrupciones.