Aunque los gatos domésticos suelen gozar de una expectativa de vida prolongada, la comunidad veterinaria considera que un gato entra oficialmente a la etapa de la vejez al cumplir los 10 años de edad.
Con el envejecimiento se presentan transformaciones biológicas normales. Sin embargo, investigaciones de la Universidad de Cornell advierten que ciertas alteraciones físicas o conductuales que parecen menores pueden ocultar patologías subyacentes.
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Especialistas en geriatría felina enfatizan que un control veterinario cada seis meses es el pilar fundamental para garantizar una calidad de vida óptima y acompañar con dignidad esta etapa de su ciclo vital.
Cambios en la actividad física, descanso y movilidad
Aumento en las horas de sueño: Si bien un felino adulto descansa cerca de 16 horas al día, al llegar a la vejez duermen aún más. Esto viene acompañado de una pérdida paulatina de la audición y la vista, lo que vuelve más difícil despertarlos. Dificultad para saltar: Reportes de la International Cat Care revelan que la pérdida de masa muscular en los cuartos traseros o la artritis dificultan que suban escaleras o salten. Al tener una alta tolerancia al dolor, suelen manifestarlo de forma sutil, simplemente dejando de saltar a superficies elevadas. Salud dental, nutrición y control de peso
Enfermedades dentales: Datos del Hospital Veterinario de la Universidad de Pensilvania revelan que casi el 100% de los gatos desarrollará alguna enfermedad dental antes de los 5 años si no hay higiene rutinaria. En la vejez, las señales incluyen recelo a comer, masticar de un solo lado o dejar caer el alimento. Variaciones en el apetito: El metabolismo felino cambia con la edad, modificando ligeramente sus porciones para mantener su peso corporal habitual. Tanto el aumento como la pérdida drástica de peso son anormales. Pérdida de peso progresiva: De acuerdo con la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Ohio, ver que un gato pierde peso, incluso si mantiene un buen apetito, es motivo de alerta crítica que requiere análisis de sangre inmediatos para descartar cuadros clínicos comunes como el hipertiroidismo o la diabetes. Percepción sensorial y alteraciones del comportamiento
Pérdida de vista y oído: Tropezar con los muebles o no reaccionar a estímulos ruidosos como la aspiradora son síntomas de vejez. No obstante, una ceguera repentina con pupilas dilatadas es una emergencia médica asociada a episodios de hipertensión por fallas renales o enfermedades tiroideas. Inquietud y maullidos frecuentes: Las investigaciones de la British Small Animal Veterinary Association asocian los comportamientos erráticos nocturnos o vocalizaciones excesivas con malestares físicos o con cambios en la función cognitiva debido a la edad (Síndrome de Disfunción Cognitiva felina). Cambios en el estado de ánimo: Un felino mayor puede mostrarse más irritable o de mal humor si se le interrumpe el sueño profundo o si experimenta dolores crónicos (como los causados por la artritis) al ser tocado. Hidratación y rutinas de higiene personal
Incremento en el consumo de agua: Si el tutor nota que debe rellenar el bebedero con una frecuencia inusual, las guías de la Asociación Veterinaria Mundial de Pequeños Animales (WSAVA) señalan este cambio como un síntoma clásico de enfermedad renal crónica o diabetes. Necesidad de asistencia en el aseo: Debido a la falta de flexibilidad provocada por la edad o la artritis, los gatos descuidan su higiene. Requieren cepillado diario para evitar nudos, corte semanal de uñitas para que no se encarnen por falta de desgaste y limpieza periódica para evitar la acumulación de cera que detona infecciones de oídos. LEA TAMBIÉN: ¿Tu gato sufre en silencio? Cómo detectar si está enfermo
Con los cuidados adecuados, un entorno adaptado en el hogar y una atención médica preventiva oportuna, muchos felinos superan con éxito los 20 años de vida, disfrutando de una vejez plena junto a sus familias.