La salud dental de las mascotas es uno de los aspectos que más se pasa por alto en el cuidado diario. Sin embargo, una reciente investigación del Royal Veterinary College (RVC) advierte que hasta el 80% de los perros presentan algún nivel de enfermedad periodontal al cumplir los dos años, una cifra que enciende las alarmas para los propietarios de razas predispuestas.
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Esta patología va más allá del mal aliento o halitosis; incluye acumulación severa de placa y sarro, encías rojas, inflamadas o sangrantes, recesión gingival y pérdida ósea, lo que deriva en la caída de los dientes. La saliva canina, al ser más ácida que la humana, acelera la fijación de las bacterias, empeorando la condición si no se trata a tiempo.
Los estudios clínicos señalan que los perros de categorías extrapequeña, pequeña y mediano-pequeña corren el mayor riesgo. Esto se debe a una razón física: entre más pequeño es el animal, sus dientes ocupan un mayor volumen proporcional en la mandíbula, por lo que la pérdida de apenas unos milímetros de hueso tiene un impacto mucho más grave que en razas grandes.
Dentro del ranking de afectación, el Yorkshire Terrier y el Caniche (Poodle) encabezan la lista como los ejemplares pequeños con mayor propensión a desarrollar este cuadro clínico. En el segmento mediano-pequeño, los Schnauzers y los Beagles registran las tasas más altas de diagnóstico, mientras que en la categoría de razas grandes, los Galgos son la única excepción de su tamaño con una probabilidad significativamente alta de padecerlo.
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Además de la genética y el tamaño, los veterinarios identifican otros factores de riesgo determinantes como la edad avanzada, el sobrepeso y la falta de prevención higiénica. Las investigaciones demuestran que los canes que pasan más de 12 meses sin una limpieza dental profesional incrementan drásticamente las posibilidades de sufrir lesiones graves y dolorosas en su cavidad oral.