El presidente de la República, Daniel Noboa, confirmó este lunes 10 de agosto que su Gobierno tomó el control de las cámaras de videovigilancia instaladas en Quito y que eran operadas por el Municipio, encabezado por Pabel Muñoz.
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“Tomamos el control de la videovigilancia de Quito para ponerla donde siempre debió estar: al servicio de la Policía Nacional y de la seguridad de los quiteños, no de redes de espionaje”, enfatizó el mandatario a través de un mensaje publicado en redes sociales.
Previamente, el ministro del Interior, John Reimberg, informó sobre el operativo que lideró y que fue presentado como “un paso decisivo para fortalecer la seguridad en Quito”.
El funcionario cuestionó el funcionamiento del Centro de Cámaras del COE Metropolitano, administrado por el Municipio de Quito, y sostuvo que durante demasiado tiempo “no ha dado la respuesta que los ciudadanos necesitan”.
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Así funcionarán las cámaras de vigilancia en Quito
Reimberg detalló que el Ministerio del Interior asumirá el control del Centro de Cámaras para integrarlo al trabajo operativo de la Policía Nacional.
El ministro denunció que las cámaras operan bajo los servicios de la empresa Telconet y que estos se encuentran “fiados”, debido a que estarían sin regularizar desde enero de 2026.
“Las cámaras no están para observar el delito impávidos después de que ocurre, están para anticiparlo, identificar a quienes lo cometen, seguir sus movimientos y facilitar su captura”, enfatizó.
Asimismo, Reimberg sostuvo que la tecnología debe estar “donde realmente importa: en la primera línea de la seguridad ciudadana”.
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“Quiero ser absolutamente claro y enfático: esto no se trata de competencias, protagonismos ni disputas políticas. Se trata de proteger vidas. Cada minuto que una herramienta de seguridad permanece sin cumplir su propósito es una oportunidad que el crimen aprovecha”, señaló.
En ese sentido, argumentó que el Gobierno “llegó a resolver problemas, no a administrarlos” y sostuvo que Quito necesita “resultados, no excusas”, así como coordinación, decisión y capacidad de respuesta.
“En esta lucha contra el crimen organizado no habrá espacio para la improvisación, la inacción ni la indiferencia. Vamos a utilizar toda la tecnología disponible para ir tras quienes amenazan la tranquilidad de los quiteños”, afirmó.
Finalmente, Reimberg aseguró que, desde este lunes, cada cámara tendrá una misión concreta: “prevenir, reaccionar y ayudar a capturar”.
“Porque la seguridad de Quito no puede esperar”, concluyó.