por Ligia Proaño Fabara
En una muestra de dolor reservada habitualmente para iconos culturales, Japón despidió a Tama, la gata jefa de estación que transformó el destino de la prefectura de Wakayama.
El funeral, celebrado bajo el rito sintoísta, congregó a miles de ciudadanos y altos directivos ferroviarios, quienes rindieron tributo a la felina que falleció a los 16 años a causa de una insuficiencia cardíaca.
LEA TAMBIÉN: La historia de George: el gato que perdió su familia en un operativo de ICE
La historia de Tama es un caso de éxito financiero sin precedentes. En 2006, la línea ferroviaria de 14.5 kilómetros perdía anualmente cerca de USD 4 millones . Ante la crisis y el retiro del último empleado humano, Tama una gata vagabunda de la estación Kishi fue nombrada jefa de estación honoraria en 2007.
El impacto de su presencia fue inmediato:
"Tama-chan emergió como una salvadora, una diosa. Fue un verdadero honor haber podido trabajar con ella", expresó Mitsunobu Kojima, presidente del Ferrocarril Eléctrico de Wakayama. El gobernador de la región, Yoshinobu Nisaka, también se unió a las condolencias describiéndola como una "superestrella del turismo" con reconocimiento internacional.
LEA TAMBIÉN: Sobrepeso en gatos: un riesgo real que pocos notan
En honor a la tradición sintoísta, Tama ha recibido póstumamente el título de "Honorable Jefa de Estación Eterna" y con un santuario dedicado en su honor.
Yoshiko Yamaki, portavoz de la empresa, relató que Tama estuvo bajo cuidados especiales por una infección sinusal antes de su partida. Según Yamaki, un día antes de morir, la gata se puso en pie y maulló frente al presidente de la compañía, en lo que describieron como un último gesto de cercanía hacia quienes la rescataron de la calle para convertirla en leyenda.