El adiós a una leyenda: la gata que salvó de la quiebra a una línea de tren en Japón

Más de 3.000 personas asistieron al funeral de Tama, la felina que rescató una estación rural y generó un impacto económico de USD 8.9 millones.

Testimonios

En una muestra de dolor reservada habitualmente para iconos culturales, Japón despidió a Tama, la gata jefa de estación que transformó el destino de la prefectura de Wakayama.

El funeral, celebrado bajo el rito sintoísta, congregó a miles de ciudadanos y altos directivos ferroviarios, quienes rindieron tributo a la felina que falleció a los 16 años a causa de una insuficiencia cardíaca.

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La salvadora de la línea Kishigawa

La historia de Tama es un caso de éxito financiero sin precedentes. En 2006, la línea ferroviaria de 14.5 kilómetros perdía anualmente cerca de USD 4 millones . Ante la crisis y el retiro del último empleado humano, Tama una gata vagabunda de la estación Kishi fue nombrada jefa de estación honoraria en 2007.

El impacto de su presencia fue inmediato:

  • Impulso al turismo: En su primer año, el número de pasajeros aumentó un 10%, alcanzando los 2,1 millones anuales.
  • Aporte económico: El "efecto Tama" generó ingresos estimados en 1.100 millones de yenes (USD 8.9 millones) para la economía local.
  • Ascensos corporativos: Por su dedicación, Tama escaló posiciones hasta convertirse en vicepresidenta de la compañía ferroviaria.
  • De superestrella a deidad eterna

    "Tama-chan emergió como una salvadora, una diosa. Fue un verdadero honor haber podido trabajar con ella", expresó Mitsunobu Kojima, presidente del Ferrocarril Eléctrico de Wakayama. El gobernador de la región, Yoshinobu Nisaka, también se unió a las condolencias describiéndola como una "superestrella del turismo" con reconocimiento internacional.

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    En honor a la tradición sintoísta, Tama ha recibido póstumamente el título de "Honorable Jefa de Estación Eterna" y con un santuario dedicado en su honor.

    Un último maullido

    Yoshiko Yamaki, portavoz de la empresa, relató que Tama estuvo bajo cuidados especiales por una infección sinusal antes de su partida. Según Yamaki, un día antes de morir, la gata se puso en pie y maulló frente al presidente de la compañía, en lo que describieron como un último gesto de cercanía hacia quienes la rescataron de la calle para convertirla en leyenda.

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