El objeto de Sakurai, una estrella que experimentó un inesperado resurgimiento en los años noventa, está expulsando un viento de carbono y helio. Su evolución avanza más lentamente de lo que algunos modelos científicos habían previsto.
Una estrella que parecía acercarse al final de su existencia está ofreciendo a los científicos una oportunidad excepcional: observar cómo cambia en tiempo real. El objeto de Sakurai, ubicado en nuestra galaxia, ha comenzado a calentarse nuevamente después de una explosión interna que lo hizo expandirse y expulsar grandes cantidades de gas y polvo.
El fenómeno, conocido como estrella renacida, fue analizado por un equipo internacional de investigadores mediante observaciones del Very Large Telescope (VLT), instalado en el desierto de Atacama, en Chile. Los resultados se publicaron en septiembre de 2026 en la revista científica Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.
Un renacimiento inesperado
En 1996, los astrónomos detectaron el repentino aumento de brillo de este objeto, que ya había agotado gran parte de su combustible nuclear. La explicación más aceptada es que experimentó un pulso térmico tardío: una capa interna de helio volvió a encenderse, provocando que la estrella se expandiera y expulsara material.
Posteriormente, una densa envoltura de polvo ocultó su región central, dificultando el seguimiento de su evolución.
Ahora, las observaciones han permitido identificar señales luminosas características del carbono y el helio. Estas indican que la estrella está expulsando un viento de gas a unos 500 kilómetros por segundo.
Más caliente, pero a otro ritmo
Los investigadores estimaron que su superficie alcanza aproximadamente 30.500 kelvin, más de cinco veces la temperatura superficial del Sol.
Sin embargo, el calentamiento avanza más despacio de lo que pronosticaba uno de los modelos publicados anteriormente. Esta diferencia ayudará a los científicos a comprender mejor los procesos internos que ocurren durante las últimas etapas de evolución estelar.
El objeto de Sakurai no es una estrella que haya recuperado su juventud: atraviesa una fase breve y excepcional antes de continuar su evolución hacia una enana blanca.
Los científicos continuarán midiendo la luz del objeto de Sakurai para determinar cómo cambia su temperatura y comprobar qué modelos describen mejor su evolución. Cada nueva observación aportará información sobre una etapa de la vida estelar que pocas veces ha podido estudiarse directamente.













