El mundo podría estar más cerca de cumplir su objetivo de conservación terrestre para 2030 de lo que indican las cifras oficiales.
Un estudio publicado en la revista Nature estima que alrededor del 26,81% de las tierras del planeta ya está conservado, frente al porcentaje registrado en las bases de datos internacionales. La diferencia reduce la distancia hasta la meta del 30%.
El compromiso forma parte del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, acordado en 2022. El plan establece que al menos el 30% de las áreas terrestres y marinas debe estar conservado para finales de esta década.
Áreas que no aparecen en las estadísticas mundiales
La investigación fue liderada por Helen O’Neill, de la Sociedad Zoológica de Londres, junto con Bob Smith, del Instituto Durrell de Ecología y Conservación de la Universidad de Kent. El equipo analizó 65 conjuntos de datos nacionales y regionales de 25 países y territorios, que representan aproximadamente una décima parte de la superficie terrestre mundial.
Los investigadores identificaron áreas que contribuyen a preservar la naturaleza, pero que no figuran en los registros internacionales. Entre ellas hay espacios protegidos que los gobiernos todavía no han comunicado oficialmente, así como territorios indígenas, tierras comunitarias y propiedades privadas que mantienen condiciones favorables para la biodiversidad.
Parte de estos espacios podría clasificarse como «otras medidas eficaces de conservación basadas en áreas» (OECM, por sus siglas en inglés). Esta categoría incluye territorios delimitados y gestionados a largo plazo que favorecen la conservación de la naturaleza, aunque ese no sea su propósito principal.
Al sumar estas áreas a las que ya figuran en las bases de datos globales, el equipo calculó que la cobertura terrestre podría alcanzar el 26,81%.
La superficie protegida no cuenta toda la historia
Aunque el resultado ofrece una perspectiva más favorable, la distribución de las áreas conservadas sigue siendo desigual. Algunos ecosistemas cuentan con una presencia considerable en las redes de protección, mientras que otros, como determinados pastizales y sabanas, continúan poco representados.
La incorporación de territorios omitidos en las estadísticas mejora la cobertura de algunos ambientes, pero no corrige por completo esas diferencias. Según el análisis, buena parte de las áreas adicionales se encuentra en regiones que ya contaban con una protección relativamente amplia.
El reto de reconocer las áreas existentes
Para avanzar hacia el objetivo de 2030, los gobiernos necesitan mejorar sus registros y evaluar qué territorios pueden recibir reconocimiento oficial. En el caso de las tierras indígenas y comunitarias, el proceso debe respetar los derechos de sus habitantes y contar con el consentimiento de quienes las administran.
Los investigadores también señalan la necesidad de ampliar este análisis a los océanos, donde la información disponible debe complementarse con datos nacionales y regionales.
El estudio muestra que el mundo podría estar más cerca de la meta terrestre de lo que sugieren las estadísticas actuales. No obstante, alcanzar el 30% exigirá algo más que contabilizar nuevos espacios: será necesario garantizar una gestión eficaz y prestar atención a los ecosistemas que siguen insuficientemente protegidos.













