Un fenómeno extraordinario fue registrado a finales de 2024, cuando un satélite detectó olas de más de 30 metros generadas por una intensa tormenta en el océano Pacífico Norte.
Se trató de la tormenta Eddie, cuya intensidad dio origen a un potente oleaje que logró propagarse a grandes distancias.
Las imágenes fueron captadas por el satélite SWOT, una misión conjunta de la NASA y la agencia espacial francesa CNES, y aportaron nuevos datos sobre la forma en que la energía de las olas se desplaza por los océanos.
El impacto de la tormenta Eddie
Además de producir olas que alcanzaron hasta 35 metros de altura en algunas zonas, la tormenta Eddie permitió observar cómo el oleaje puede recorrer miles de kilómetros antes de perder fuerza.
Los investigadores identificaron que estas olas transportan una cantidad de energía mayor de la que estimaban algunos modelos oceanográficos, lo que pone de manifiesto la necesidad de perfeccionar las herramientas utilizadas para estudiar estos fenómenos.
Cómo el satélite amplió el conocimiento del océano
Las observaciones realizadas por el satélite permitieron medir con precisión la altura de las olas y la distancia entre ellas, una tarea que resulta más difícil utilizando únicamente boyas oceanográficas, especialmente en regiones remotas.
Los datos recopilados también revelaron diferencias entre las mediciones y las estimaciones de algunos modelos numéricos, lo que podría contribuir al desarrollo de sistemas de predicción más precisos para la navegación y el monitoreo del estado del mar.
El futuro de la predicción oceanográfica
El análisis de la tormenta Eddie refuerza la importancia de mejorar los modelos utilizados para pronosticar el comportamiento del oleaje extremo, ya que estos fenómenos pueden representar riesgos para embarcaciones, plataformas marinas y otras infraestructuras ubicadas en alta mar.
Comprender con mayor precisión cómo las olas transportan y distribuyen la energía permitirá evaluar mejor los posibles impactos de eventos de gran intensidad y fortalecer las medidas de seguridad en las operaciones marítimas.
Los científicos continúan analizando la información recopilada por el satélite SWOT con el objetivo de perfeccionar los modelos predictivos y obtener una comprensión más completa del comportamiento de los océanos durante fenómenos extremos.









