El rover Perseverance de la NASA estableció un nuevo récord al convertirse en el vehículo que más distancia recorrió sobre la superficie de otro mundo.
El 11 de octubre, alcanzó los 45,22 kilómetros en Marte y superó la marca anterior, que pertenecía al rover Opportunity, con 45,16 kilómetros acumulados durante su misión entre 2004 y 2018.
El logro se produjo cinco años y medio después de que Perseverance aterrizara en el planeta rojo, en febrero de 2021. Su antecesor necesitó casi 15 años para completar una distancia similar, lo que refleja los avances tecnológicos incorporados a las misiones de exploración marciana.
Cómo logró Perseverance superar el récord en Marte
Una de las claves del avance es AutoNav, el sistema de navegación autónoma que permite al rover analizar el terreno mientras se desplaza. Mediante imágenes, construye mapas tridimensionales de los obstáculos y calcula rutas para avanzar entre los puntos definidos por los equipos científicos en la Tierra.
Más del 90% de la distancia recorrida por Perseverance se completó con ayuda de este sistema. Además, el vehículo puede avanzar hasta 412 metros durante un día marciano. Estas capacidades reducen la necesidad de detenerse para recibir instrucciones y permiten explorar áreas más extensas.
La tecnología representa un avance respecto de las primeras misiones. El rover Sojourner, que llegó a Marte en 1997, recorrió aproximadamente 100 metros. Spirit, por su parte, alcanzó los 7,7 kilómetros antes de dejar de funcionar en 2010, mientras que Opportunity mantuvo el récord de distancia hasta octubre de 2026.
Qué busca el rover Perseverance en el cráter Jezero
El vehículo explora el cráter Jezero, una región que habría albergado un lago hace miles de millones de años. Su objetivo científico es investigar si Marte tuvo condiciones adecuadas para la vida microbiana y estudiar las características geológicas que permiten reconstruir la historia del planeta.
Durante su recorrido, Perseverance ha recolectado 29 muestras de rocas y regolito, el material suelto que cubre la superficie. También identificó una posible biofirma en una roca llamada Cheyava Falls, un indicio que merece investigación.













