Una cámara instalada a 260 metros bajo el hielo de Groenlandia captó a un pez que se desplazaba en una posición inusual. El registro se obtuvo en agosto de 2025 durante un estudio científico en el fiordo glaciar de Inglefield Bredning, cuyo objetivo era observar la fauna marina de esta región del Ártico.
Para estudiar la vida submarina, los investigadores instalaron un sistema de grabación de video y sonido que permitió documentar la presencia y el comportamiento de distintas especies en aguas frías y profundas.
Un sistema de observación bajo el hielo
El equipo científico utilizó una cámara equipada con luces rojas para reducir las posibles alteraciones en el entorno marino. El dispositivo se instaló para observar narvales y registrar la actividad submarina sin interferir directamente en ella.
Durante tres días, la cámara grabó secuencias de diez minutos intercaladas con pausas. Este procedimiento permitió recopilar imágenes y sonidos de la fauna presente en el fiordo.
El comportamiento inusual del pez
Entre las grabaciones destacó la presencia de un pez babosa que se desplazaba en una posición poco habitual, aparentemente con el vientre hacia arriba, mientras la corriente lo arrastraba. El registro también muestra que permaneció inmóvil durante 16 segundos antes de salir del campo de visión de la cámara.

Las imágenes, en las que también aparecen medusas y camarones, ofrecen información sobre la actividad de los organismos que habitan en las profundidades del Ártico.
Qué aporta el descubrimiento
La observación proporciona nuevos datos sobre la fauna marina de Groenlandia y demuestra el potencial de las cámaras submarinas para estudiar ecosistemas de difícil acceso. Los registros de video y sonido pueden ayudar a los científicos a identificar especies y analizar sus comportamientos en condiciones ambientales extremas.
El material también puede servir como punto de partida para futuras investigaciones sobre la movilidad y las adaptaciones de los organismos que viven bajo el hielo. Para comprender mejor el comportamiento observado, será necesario analizar las imágenes en su contexto y compararlas con otros registros.
El hallazgo pone de relieve cuánto queda por conocer sobre la biodiversidad de las regiones polares. La observación continuada de estos ecosistemas puede contribuir a comprender mejor las especies que los habitan y las condiciones en las que desarrollan su actividad.













