Hacer la cama apenas despertarse es una costumbre que muchas personas incorporan a su rutina diaria. Aunque parece una tarea sencilla relacionada con el orden del hogar, un estudio encontró que quienes mantienen este hábito suelen asociarse con una percepción más positiva de su descanso.
La investigación, basada en una encuesta de la National Sleep Foundation de Estados Unidos, reveló que las personas que aseguraron hacer la cama todos los días tenían un 19% más de probabilidades de afirmar que dormían bien cada noche frente a quienes no seguían esta práctica.
Los especialistas aclaran que esto no significa que acomodar las sábanas sea la causa directa de un mejor sueño, sino que existe una relación entre este hábito y otros comportamientos vinculados con el bienestar y la organización.
El orden del dormitorio y la calidad del descanso
Uno de los motivos que podrían explicar esta conexión es el ambiente donde se duerme. Mantener la habitación ordenada y preparar la cama puede generar una sensación de calma y comodidad al finalizar el día.
Además, la calidad del descanso depende de varios factores, como el colchón, las almohadas, la temperatura del ambiente y la ropa de cama. Por eso, hacer la cama sería solo una parte de una serie de hábitos que ayudan a crear un espacio más favorable para dormir.
Un pequeño hábito con impacto en la rutina
Más allá del descanso, completar una tarea al comenzar el día puede generar una sensación de logro y organización. Para algunas personas, este gesto representa el primer objetivo cumplido de la jornada y ayuda a establecer una rutina.
Antes de dejar la cama lista, algunos especialistas recomiendan ventilar la habitación durante unos minutos, ya que durante la noche las sábanas pueden acumular humedad.
En resumen, hacer la cama cada mañana no es una solución milagrosa para dormir mejor, pero puede ser un hábito que contribuya a una mayor sensación de bienestar y orden en el día a día.









